Sin Agricultura, no hay alimentos.
“Queremos que la vida rural sea una opción real para las futuras generaciones, que no tengan la obligación de exiliarse en la ciudad en busca de mejores oportunidades y que, por el contrario, el campo sea sinónimo de calidad de vida, de innovación y de futuro”. La frase fue pronunciada por el expresidente Gabriel Boric en Enagro 2023, pero volvió a tomar fuerza hace algunas semanas. Esto, en medio de un fenómeno que afecta a los campos del mundo y también al chileno: la fuga de jóvenes ¿Por qué no ven futuro en el mundo rural?
El tema volvió a la palestra luego de las advertencias del sector lechero sobre un masiva reducción de productores, que se explica por las dificultades para sostener operaciones en un contexto de mayores costos, exigencias productivas y, también, cambios generacionales. Según el ministro del Agricultura, Jaime Campos, “las nuevas generaciones no quieren trabajar en el mundo rural porque lo consideran más inseguro y tienen la percepción de que en la ciudad estarán más protegidos”. Visión de los gremios Desde los gremios y la academia reconocen que el fenómeno existe, aunque con matices. Para Antonio Walker, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), el problema responde a una tendencia de largo plazo: la migración desde las comunas rurales hacia los grandes centros urbanos. “Si uno ve los datos del INE, entre un 25% y un 27% de la población vive en comunas rurales. El 40% vive en Santiago y el joven ha emigrado de las comunas rurales a las grandes ciudades”, señaló. A su juicio, detrás de esa decisión hay factores culturales, de entretención y, sobre todo, brechas persistentes entre el mundo rural y urbano en educación, salud, vivienda, infraestructura y servicios. Walker sostuvo que se trata de “un fenómeno mundial”, pero advirtió que en Chile se vuelve particularmente relevante considerando que 263 de las 345 comunas del país son rurales y que la población de esos territorios ha ido envejeciendo.
Fuente: Diarioelheraldo.cl