Sin Agricultura, no hay alimentos.

Un nuevo salto de la alianza agro y salmón

Se presentó estudio que demuestra el beneficio de la alianza para ambos sectores y un conversatorio del Ministro de Agricultura, el presidente de la SNA y la directora ejecutiva del Consejo del Salmón, analizó como concretarlo. Se anunció la puesta en marcha de la hoja de ruta 2026-2027.

La industria de la alimentación del salmón podría demandar unas 230 mil toneladas de cereales chilenos y ser un potente poder comprador para los agricultores nacionales.

Esa fue una de las conclusiones del estudio ‘La industria chilena del salmón: impacto económico, encadenamiento agro-salmón y su potencial de crecimiento’, realizado por el economista Rodrigo Krell, por encargo del Consejo del Salmón, presentado recientemente en El Mercurio, con Revista del Campo, con la participación del ministro de Agricultura, Jaime Campos; el presidente de la SNA, Antonio Walker; la presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, Loreto Seguel, ante diversas autoridades y productores.

‘Este estudio del primer encadenamiento productivo entre la agricultura y la salmonicultura nos permite decir que ya no solamente es una idea, es una voluntad y es una convicción. Hoy día es real. Hoy día existe el encadenamiento entre el agro y la salmonicultura y desde ahí tenemos que construir’, resaltó Loreto Seguel, refiriéndose a los resultados mostrados por el estudio.

De acuerdo al estudio, la producción de salmón destina cerca de $539 millones para la dietas. Indicó que, en 2022, la salmonicultura demandó alrededor de 1,1 millones de toneladas de alimento. El 60% de ellas son insumos vegetales como soya, raps y mayormente trigo. Sin embargo, la mayor parte de esos insumos es importado: en 2022 el agro nacional aportó entre 140 mil y 150 mil toneladas de trigo, lo que representó más de US$ 45 millones.

Ahí está el potencial para los productores chilenos, enfatizó Krell: crecer como proveedores para esa industria.

‘Bajo un escenario donde se incremente el uso de insumos vegetales en el alimento (del 60% al 70%) y se eleve la competitividad y participación del agro local, la demanda de trigo nacional podría subir a 230.000 toneladas (US$ 85 millones). Este impacto beneficiaría principalmente a las regiones trigueras del centro-sur del país como La Araucanía, Biobío y Ñuble’, concluyó el experto.

Los desafíos a futuro

Los resultados y los desafíos planteados por Krell fueron luego debatidos en un conversatorio entre el ministro de Agricultura, Jaime Campos; el presidente de la SNA, Antonio Walker, y la presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, Loreto Seguel, moderados por la editora de Revista del Campo, Patricia Vildósola.

Loreto Seguel enfatizó que la alianza tiene un base sólida, porque ‘hoy día más de la mitad del ingrediente de los alimentos del salmón chileno proviene de proteína vegetal. Eso es hoy día un dato muy relevante para darle sustento a la alianza agro-salmón’.

Por su parte, el ministro de Agricultura, Jaime Campos, destacó la trascendencia del encadenamiento productivo entre los dos sectores, especialmente por el impacto que tendría para potenciar la producción de cuatro regiones del país, pero enfatizó que para que esto avance es esencial que se ‘sincere la información y la rentabilidad que se le ofrecerá al agricultor. Les voy a dar un consejo pro bono… ¿Ustedes creen que el productor va a ir a estos cultivos anuales simplemente porque nosotros o ustedes les dijeron siembren esto? No. El productor siempre va a optar por el cultivo que le signifique un mayor retorno económico’.

Coincidió con ello Loreto Seguel, quien enfatizó que ‘primero fue siempre definir que esto tenía por finalidad generar un negocio. Eso era muy importante. Por lo tanto, desde el momento cero fuimos muy claros en hablar de que aquí se tenía que generar rentabilidad y, de alguna manera, impacto económico entre los sectores’.

Una mirada similar compartió Antonio Walker, que destacó que esta es ‘una oportunidad histórica para reactivar los cultivos tradicionales, los que han caído de 800 mil a 470 mil hectáreas. ‘.

Tanto Campos como Walker resaltaron las condiciones propicias del país, así como el trabajo de los productores para obtener los mejores rendimientos del mundo en cultivos tradicionales. Por lo mismo recalcaron la importancia de que se realicen este tipo de encadenamientos productivos.

Asimismo, ambos personeros enfatizaron la necesidad de trabajar para que esto se concrete y se comprometieron a hacerlo desde sus respectivos espacios, siempre pensando, indicaron, en cómo esto puede ayudar a estimular el desarrollo de la producción agroalimentaria nacional, incluidos pequeños y medianos productores.

Para Walker aspectos a destacar de la iniciativa es, por una parte, el impacto social y económico para los habitantes rurales: ‘Esto ayuda a mejorar mucho la calidad de vida de la gente que vive en los sectores rurales. En el mundo rural tenemos tres veces más pobreza multidimensional que en el mundo urbano’.

También relevó el impacto medioambiental, especialmente porque permitiría disminuir la huella de carbono al reemplazar el grano importado por el nacional —lo que reduce viajes de larga distancia—, lo que agrega valor a toda la producción alimentaria del país.

De todas formas, Walker puso énfasis en que para que esto avance se requiere poder cumplir con las exigencias nutricionales que se necesitan para las dietas de los salmones, e insistió en la importancia de que se pueda avanzar en aspectos como el uso de las técnicas modernas para adaptar los granos a los requerimientos específicos, tales como viscosidad, gluten y cantidad de proteína que se requiere para la dieta de los salmones.

Como representante de los gremios del agro, el presidente de la SNA asumió el compromiso de trabajar con el sector para que los agricultores produzcan el grano necesario para que las dietaras no tengan que importar desde Canadá, EE.UU. o Argentina.

El ministro Campos, en tanto, propuso la creación de una mesa de trabajo, como las que existen en otros cultivos o necesidades, en la que participen todos los actores, es decir, agricultores, salmoneros y dietarias, como se llama a la industria elaboradora del alimento para los salmones: ‘Si no están los tres sentados y si los tres no se ponen de acuerdo en un modelo de negocio, por así decirlo, o en un modelo de desarrollo, tengan la seguridad de que por cualquier motivo eso no va a funcionar’.

Asimismo, puso a disposición de los que lo necesiten las herramientas estatales de información e innovación como Odepa, Ciren, el INIA (para el desarrollo de semillas certificadas).

Respecto del avance de la alianza, Loreto Seguel anunció que si bien los dos primeros años fueron de construir confianzas entre los gremios, las empresas de alimentos de salmones y los productores ahora ya tienen una hoja de ruta para lo que queda de este año y 2027, que se orientará a responder técnicamente a los desafíos de producir el grano con las características y en los volúmenes que se requieren.

Fuente: El Mercurio - Revista del Campo