Sin Agricultura, no hay alimentos.
Los cultivos anuales enfrentan un doble golpe: precios de la materia prima bajos e insumos caros. Mientras que en Malleco se espera una caída de más de 10% en la siembra de trigo, en la Región de O’Higgins se necesitaría un rendimiento de 212 quintales por hectárea para recién pagar los costos.
‘Estamos preocupados, por acá el ánimo de los agricultores es malo en estos momentos. Hay asociados que ya decidieron que se van a achicar en la temporada 2026-2027, que dejarán de sembrar 100 o 200 hectáreas de trigo por los altos costos. Este ha sido uno de los comienzos de temporada más angustiantes que recuerde’, advierte Sebastián Naveillán, presidente de la Asociación de Agricultores Victoria-Malleco, en la Región de La Araucanía.
El dirigente sureño explica que el alza de fertilizantes está golpeando a los productores de trigo. Los cerca de $900 que cuesta hoy el kilo de urea, 73% más que la temporada pasada, junto a los bajos precios internacionales y locales del cereal, han hecho que las siembras de trigo invernal lleven un avance bastante menor en su zona respecto de lo tradicional para mediados de mayo.
Una tendencia que ya adelantó el raps —el primer cultivo anual en sembrarse cada temporada—, en que se estima que se dejaron de cultivar entre 10 mil y 15 mil hectáreas sobre la superficie proyectada inicialmente.
En cambio, en el lupino, un cultivo de baja rentabilidad, pero que casi no requiere de fertilización, las hectáreas deberían crecer.
‘Las semillas de lupino están prácticamente agotadas. No se gana plata con ese cultivo, pero tampoco se pierde. Ayuda a pasar el año’, sostiene Julio Oberg, asesor agronómico de la Región de La Araucanía.
Eso sí, el auge del lupino no moverá mucho la aguja del uso de la tierra, pues se trata de un cultivo de baja superficie: en 2025 solo se sembraron cerca de 12 mil hectáreas.
Hasta iniciada la primavera, los agricultores tienen tiempo de hacer sus apuestas de la siembra de cultivos anuales para la campaña 2026-2027. La cuenta regresiva parte con el trigo intermedio y sigue con la avena, la cebada y el maíz.
‘La temporada 2026-2027 se ve especialmente exigente para los cultivos extensivos. La presión simultánea de fertilizantes, petróleo, fletes y financiamiento cambia de manera importante la decisión de siembra. En trigo y maíz, el problema no es solo que suba un insumo específico, sino que se encarecen varios componentes al mismo tiempo: fertilización, labores mecanizadas, cosecha, transporte y capital de trabajo. La consecuencia probable es una decisión de siembra más selectiva. Los agricultores con buenos suelos, buen manejo, acceso a financiamiento y posibilidad de vender con mejores condiciones podrán sostener la superficie. En cambio, productores con menor liquidez o rendimientos más cercanos al promedio podrían reducir superficie, bajar tecnología o cambiar de cultivo. Ese ajuste, sin embargo, debe hacerse con cuidado: reducir fertilización para ahorrar caja puede terminar bajando el rendimiento y empeorando el margen’, afirma Francisco Gana, jefe del Departamento de Estudios de la Sociedad Nacional de Agricultura.
Jaque al rey
Un alza abrupta de los costos no es extraña para los cultivos anuales en Chile. Por ejemplo, a fines de febrero de 2022, Rusia invadió Ucrania y los precios de los fertilizantes y del petróleo se dispararon. La época del año coincide con el ataque de EE.UU. e Israel a Irán en 2026.
La gran diferencia es que en 2022 también subieron fuertemente los precios de los commodities agrícolas. Por ejemplo, a inicios de mayo de ese año, según Odepa, el costo alternativo de importación de trigo panadero argentino llegó a $46.817 el quintal, mientras que hoy está a $25.654 el quintal.
Según la proyección de la SNA, salvo un aumento de precios, el trigo de invierno en zona de secano en La Araucanía requiere alrededor de 91,5 quintales por hectárea para cubrir costos, una cifra bastante superior a los rendimientos promedio usuales. Es decir, para una parte importante de los agricultores sureño cada hectárea sembrada en la actualidad significa perder más dinero.
Un golpe directo al mentón del agro sureño, pues el trigo es el rey de los cultivos anuales y en la última temporada superó las 155 hectáreas sembradas.
‘Nuestra proyección es que en la zona de Victoria y Malleco la superficie de trigo va a disminuir sobre el 10% en la nueva temporada’, advierte Sebastián Naveillán.
En tanto, Andreas Köbrich, agrónomo de la Gerencia de Operaciones y Desarrollo de Cotrisa, afirma que ‘probablemente la superficie sembrada de trigo pueda disminuir. Sin embargo, el nivel del manejo tecnológico utilizado, que tiene directa relación con el costo total en que incurra el agricultor, será determinante en el volumen final cosechado, lo que por de pronto es poco realista anticipar’.
Un fenómeno que Julio Oberg ha observado en el último tiempo es que, donde sea técnicamente factible, los agricultores prefieren saltarse la posibilidad de colocar trigo de invierno y esperar la siembra de variedades intermedias. La decisión pasa porque el primero requiere colocar 550 kg de urea en el suelo para apoyar el crecimiento del cereal, mientras que el segundo solo necesita cerca de 400 kilos de urea por hectárea, aunque los rendimientos también bajan.
Maíz, a la espera
Según el último informe de Odepa, el costo alternativo de importación del maíz amarillo argentino llegó a $236 el kilo en mayo, mientras que a comienzos de año la cifra era de $244 el kilo.
Los trasandinos vienen de una cosecha récord en granos y cereales que deben colocar en el mundo, lo que presiona los precios, incluso a pesar de que usualmente el maíz sube cuando el petróleo lo hace, por ser materia prima para producir etanol.
Aunque el maíz ha crecido en el sur en las últimas temporadas, apoyado por la demanda local de los predios productores de leche, es clave en las zona centro sur. Su superficie sigue siendo relevante y el año pasado sumó 46 mil hectáreas en Chile.
Por eso, lo que pasa con ese grano es fundamental para el agro nacional. El problema es que se trata de uno de los cultivos más demandantes de fertilizantes —una hectárea de maíz requiere de 900 kilos—, por lo que lo golpea más fuerte el alza de ese insumo.
Juan Pablo Sandoval, gerente comercial de Trimma, explica que establecer una hectárea de maíz requería de una inversión de $3,5 millones en los últimos años, mientras que dadas las actuales condiciones de mercado, un agricultor debe desembolsar $4,5 millones por hectárea.
‘Será muy difícil para los productores más chicos de maíz mantenerse en el rubro en la temporada 2026-2027’, sostiene Sandoval.
De hecho, en la SNA calculan que un maíz de alta tecnología en la Región de O’Higgins requiere de un rendimiento de 212 quintales por hectárea para cubrir los costos, un nivel mucho más alto que el promedio nacional.
Por eso las esperanzas de los agricultores están puestas en que los próximos meses bajen significativamente los insumos, especialmente los fertilizantes. Aunque las siembras del grano se hacen entre septiembre y octubre, se requieren unos dos meses —principalmente debido a la logística naviera— para que la transmisión de los precios a la baja en los puntos de origen se materialice en Chile.
Cebada crecerá 46%
Aunque las luces se las llevan el trigo y el maíz, la canasta de cultivos anuales tiene más cartas.
El lupino puede ser atractivo porque depende menos de la fertilización nitrogenada. Sin embargo, no basta con que el costo agronómico sea menor: deben existir comprador, precio y salida comercial cierta, lo que es su principal incógnita. Un exceso de oferta en la cosecha 2027 puede ser muy difícil de manejar.
Francisco Gana señala que en el trigo candeal, que se destina a la fabricación de pastas, y la cebada, que se destina a la industria cervecera, la clave será sembrar con una señal comercial clara: contrato, parámetros de calidad, bonificaciones, castigos y logística.
Luis Eduardo Herrera, gerente agrícola de Maltexco, afirma que para la temporada 2026-2027 proyectan un aumento importante de superficie de cebada cervecera, creciendo 46% para alcanzar 18.000 ha.
‘Manteniendo nuestro foco en asegurar abastecimiento local de calidad y fortalecer relaciones de largo plazo con los agricultores. Este fuerte aumento responde tanto a una mayor demanda como una reducción en la recepción registrada en la temporada anterior, que se vio afectada por intensas lluvias durante el período de cosecha. En el horizonte de mediano plazo, las proyecciones de consumo de malta y cerveza se mantienen relativamente estables, aunque siguen influenciadas por las tendencias de consumo, las existencias disponibles, el comportamiento de los mercados internacionales y las condiciones productivas esperadas para la próxima campaña’, sostiene Herrera.
En avena, se advierte un escenario delicado. ‘La información de mercado muestra dos problemas simultáneos: precios más bajos y pérdida de calidad por lluvias. Aunque los rendimientos físicos pueden ser buenos en ciertos predios, la rentabilidad depende de lograr condición molinera. Si una parte relevante termina como forraje o consumo animal, el precio efectivo baja y el margen se estrecha. En el ejercicio de costos, la avena queda con el punto de equilibrio más alejado: requiere sobre 118 qq/ha, frente a una ficha de 79 qq/ha y un promedio nacional reciente de 52 qq/ha’, sostiene Gana.
Promover transparencia
Los agricultores no se quedan de brazos cruzados frente a la actual coyuntura de los cultivos anuales.
Juan Pablo Sandoval advierte que no se debe relajar las inversiones en fertilización.
‘Ahorrar en fertilizantes, en términos generales, es un error pues hay un impacto directo en el rendimiento’, sostiene el ejecutivo de Trimma.
En tanto, Luis Eduardo Herrera afirma que ante un escenario de alta incertidumbre en costos agrícolas, particularmente asociado a fertilizantes, combustibles y tipo de cambio, ‘toma aún más relevancia avanzar hacia modelos productivos más eficientes y resilientes. Un ejemplo de ello es el reciente reconocimiento internacional obtenido por Maltexco y productores asociados en los premios RMI Analytics, que destacó el trabajo realizado en la cadena de valor chilena de la cebada cervecera, destacando una agricultura sustentable y reducción de huella de carbono en la producción de cebada cervecera en Chile’.
En la Sociedad Nacional de Agricultura afirman que se debe mejorar la información para la toma de decisiones de siembra. En el gremio señalan que en una temporada de márgenes estrechos, el productor necesita saber antes de sembrar cuál es su costo por hectárea, su rendimiento de equilibrio y el rango de precios esperable. Afirman que Odepa y Cotrisa ya generan información relevante, pero debería presentarse en herramientas más simples, por zona y por cultivo, para que productores, asesores y bancos puedan usarla en decisiones concretas.
La segunda medida que propone la SNA es apoyar la liquidez de capital de trabajo. Muchos agricultores pueden ser técnicamente viables, pero están financieramente tensionados porque deben comprar fertilizantes caros, financiar labores y vender en cosecha por necesidad de caja. Líneas de crédito oportunas, garantías, financiamiento para compra anticipada de insumos y mecanismos de guarda pueden evitar ventas forzadas en el peor momento, sostienen.
‘Hay que fortalecer la transparencia del mercado. En cultivos donde hay pocos poderes compradores o contratos industriales, es clave que los productores conozcan precios, bases de cálculo, descuentos por calidad, costos de flete y alternativas de comercialización. En esta temporada, la recomendación central es no sembrar solo mirando el precio nominal, sino calcular el punto de equilibrio predial y asegurar, cuando sea posible, una estrategia comercial y financiera antes de tomar la decisión’, sentencia Francisco Gana.
Recuadro
900 pesos cuesta el kg de urea en La Araucanía, 73% más que en 2025.
– ‘La recomendación central es no sembrar solo mirando el precio nominal, sino calcular el punto de equilibrio predial y asegurar, cuando sea posible, una estrategia comercial y financiera antes de tomar la decisión’. Francisco Gana SNA
– ‘Ahorrar en fertilizantes, en términos generales, es un error pues hay un impacto directo en el rendimiento’. Juan Pablo Sandoval Gerente Comercial Trimma
– ‘Este ha sido uno de los comienzos de temporada más angustiante que recuerde’. Sebastián Naveillán Presidente de la Asociación de Agricultores Victoria-Malleco
– Temor de los paperos por fin de la remolacha
‘Hay preocupación por parte de los productores de papa de la Región de La Araucanía por el fin de la remolacha’, advierte Julio Oberg, asesor agronómico.
Oberg advierte que las 7 mil hectáreas que ya no se sembrarán de remolacha en 2026-2027 deben ir a otros cultivos. Cree que dado que el maíz no es opción, pues está en un nivel muy caro de producción, las papas aparecen como una opción en el horizonte de los agricultores de Ñuble.
‘Se sabe que hay varios agricultores de esa zona que están cotizando semillas de papas para la próxima temporada’, advierte Oberg.
Fuente: El Mercurio - Revista del Campo