Sin Agricultura, no hay alimentos.
Los envíos de vino embotellado orgánico chileno cayeron 19,8% en volumen entre enero y julio, pero el precio promedio subió 4%, según Vinos de Chile.
En medio de la crisis que afecta al sector, diversas viñas chilenas han profundizado su apuesta por los vinos orgánicos, biodinámicos y regenerativos para diferenciarse y capturar valor. Haz de Ex-Ante una de tus fuentes preferidas en Google Un vino destacado. La viña orgánica más grande del mundo, Viñedos Orgánicos Emiliana , volvió a recibir un reconocimiento internacional de la mano del vino 57 Rocas Carmenere 2023, proveniente del Valle de Colchagua, el que obtuvo Medalla de Oro en el Global Carmenere Masters 2026, organizado recientemente por la prestigiosa revista británica The Drinks Business. El reconocimiento se suma a una racha de premios obtenidos por la empresa durante este año: en junio, el ensamblaje Coyam 2022 recibió Medalla de Oro en The Global Organic & Vegan Wine Masters 2026, mientras que 57 Rocas Cabernet Sauvignon 2021 logró la misma distinción en el Global Cabernet Sauvignon Masters 2026, ambos certámenes organizados por The Drinks Business. El galardón llega en un momento en que viña Emiliana está profundizando una apuesta que comenzó hace más de 27 años y que hoy abarca la totalidad de su producción. Y es que la compañía acaba de adoptar el nombre Viñedos Orgánicos Emiliana y creó una nueva división de vinos premium , VOE, con la que busca potenciar marcas como Coyam, Gê, Maycas de Limarí y 57 Rocas. Pese a que la producción orgánica también atraviesa un entorno desafiante, los datos muestran una señal que las viñas buscan capitalizar: aunque se está exportando menos volumen, el precio promedio ha comenzado a recuperar terreno. Las cifras detrás. Según datos de Vinos de Chile, entre enero y julio de 2026, los envíos chilenos de vino embotellado orgánico alcanzaron 538.254 cajas de nueve litros, una caída de 19,8% frente al mismo período de 2025. En valor, las exportaciones retrocedieron 16,5%, hasta US$21,47 millones, sin embargo, la baja fue parcialmente amortiguada por un aumento de 4% en el precio promedio, que llegó a US$39,89 por caja. Canadá se consolidó como el principal destino, mientras que los mercados que más crecieron fueron China y Corea del Sur, aunque desde una base todavía pequeña. La tendencia también se observa en un horizonte de cinco años: entre 2021 y 2025, el volumen exportado pasó de 1,39 millones a 1,08 millones de cajas, una caída de 22,7%, mientras que el valor de los envíos bajó 22,9%, desde US$54,9 millones a US$42,4 millones. Con todo, en ese período el precio promedio se mantuvo prácticamente estable, en torno a US$39 por caja. Es en ese contexto que varios viñedos buscan que la sustentabilidad deje de ser solo un atributo de marca, y se transforme en una herramienta para capturar valor. El caso de Emiliana. Desde Emiliana aseguran que la producción orgánica dejó hace tiempo de ser una línea adicional dentro de su portafolio para convertirse en el centro de su modelo. “Es la totalidad de lo que hacemos”, afirma Cristián Rodríguez, gerente general de Viñedos Orgánicos Emiliana. “El 100% de nuestros vinos son certificados y vendidos como orgánicos: no creemos que sea factible producir de buena manera vinos convencionales y orgánicos en una misma empresa. Eso lo enmarcamos dentro de nuestros valores. Por lo tanto, cuando se habla del peso del negocio orgánico en nuestras ventas y exportaciones, hablamos de nuestro negocio completo”, asegura el ejecutivo de la viña. Las apuestas de otras viñas. Por su parte, la viña Cono Sur comenzó su transición hacia la viticultura orgánica en 1998, mientras que Miguel Torres Chile certificó el 100% de sus viñedos como orgánicos en 2012 y hoy avanza hacia una agricultura orgánica y regenerativa. En el segmento más especializado, la viña Matetic inició en 2002 la transición hacia un manejo orgánico y biodinámico y obtuvo la certificación en 2004. Su propuesta se concentra en vinos de mayor valor y fuerte asociación con el origen, con etiquetas como EQ y Corralillo. A ellas se suman otros viñedos que han incorporado la producción orgánica o biodinámica a su propuesta, como Odfjell, Veramonte, Neyen y Koyle. La apuesta por mayor valor . Para Antonio Walker, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), el desarrollo de los vinos orgánicos se inserta en una transformación más amplia de la oferta vitivinícola chilena, marcada por consumidores que valoran cada vez más la sustentabilidad, el origen y la forma de producción. “La industria vitivinícola está buscando diferenciarse de los grandes volúmenes y avanzar hacia productos de mayor valor agregado, como los vinos premium, orgánicos y biodinámicos”, declara. En ese escenario, agrega, la innovación y la búsqueda de nuevos nichos también forman parte de la estrategia para enfrentar los años de baja rentabilidad y recuperar competitividad.
Fuente: Ex-ante.cl