Sin Agricultura, no hay alimentos.

SNA descarta desabastecimiento de alimentos tras sistema frontal en Chile y llama a acelerar obras hídricas

La Sociedad Nacional de Agricultura, SNA, aseguró que el sistema frontal que ha afectado a distintas regiones de Chile no provocaría problemas de abastecimiento de alimentos ni impactos relevantes sobre la producción agrícola nacional.

El gremio reconoció que las intensas precipitaciones han ocasionado consecuencias humanas y materiales, además de daños en caminos, puentes, redes eléctricas y conectividad rural. Sin embargo, afirmó que, hasta ahora, la actividad productiva no presenta afectaciones de una magnitud que comprometa el suministro de productos agrícolas.

El presidente de la SNA, Antonio Walker, comenzó su declaración manifestando la preocupación del sector agrícola por las consecuencias del evento meteorológico.“Lamentamos profundamente la pérdida de vidas humanas”, expresó el dirigente, quien también se refirió a los daños que han sufrido numerosas familias en las zonas afectadas.

La organización gremial sostuvo que, aunque entre las regiones de Atacama y Los Lagos se han registrado daños importantes en infraestructura y servicios esenciales, estos problemas no se han traducido en una alteración significativa de la producción agrícola.

 

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SNA asegura que existe disponibilidad de alimentos
Walker enfatizó que la producción disponible permite mantener el suministro para los consumidores y que no existen antecedentes que permitan anticipar un incremento inmediato en los valores de los productos agrícolas como consecuencia directa de las lluvias.

“Existe abastecimiento suficiente”, afirmó el presidente de la SNA. Según la evaluación del gremio, tampoco debiera producirse un alza en los precios de los alimentos asociada al sistema frontal.

La entidad diferenció, de esta manera, los daños ocasionados en infraestructura y conectividad de una eventual afectación generalizada de la producción. No obstante, la recuperación de caminos rurales, puentes y redes eléctricas será relevante para mantener el traslado de insumos, trabajadores y alimentos desde las zonas productivas.

Junto con abordar los efectos negativos de la emergencia, la SNA destacó que las precipitaciones han permitido recuperar parte de las reservas hídricas después de un extenso periodo de sequía y de un fuerte déficit de nieve.

De acuerdo con los antecedentes entregados por Walker, los embalses La Paloma, Cogotí y Puclaro, ubicados en la Región de Coquimbo, recibieron en conjunto más de 100 millones de metros cúbicos de agua. Este aporte permitiría fortalecer la disponibilidad del recurso para consumo humano y actividades productivas durante los próximos tres a cinco años.

La recuperación resulta especialmente relevante para una región que ha enfrentado una prolongada crisis hídrica, con consecuencias sobre la superficie cultivada, la continuidad de diferentes actividades agrícolas y la capacidad de planificación de los productores.

 

Mayor disponibilidad podría recuperar superficie productiva
El presidente de la SNA planteó que una mayor seguridad hídrica puede transformarse en un impulso para la agricultura y las economías regionales.

“El agua se transforma en alimentos, empleo, exportaciones y crecimiento económico”, afirmó Walker.

Según el dirigente, el aumento de las reservas permitiría recuperar superficies agrícolas, incrementar la producción y fortalecer la actividad económica en las regiones que han sufrido con mayor intensidad los efectos de la escasez hídrica.

El gremio destacó que el agua acumulada no solo beneficia a los agricultores, sino que también sostiene cadenas de valor vinculadas con el empleo rural, la agroindustria, el transporte y las exportaciones.

Pese al impacto positivo de las precipitaciones sobre los embalses, Walker advirtió que una proporción importante del recurso hídrico terminará vertiéndose al mar debido a la insuficiente capacidad de Chile para captarlo y almacenarlo.

La emergencia, de acuerdo con la SNA, vuelve a poner en evidencia la necesidad de acelerar la construcción de embalses, mejorar los canales, avanzar en sistemas de recarga de acuíferos y ampliar la adopción de riego tecnificado. El gremio también incorporó la desalación entre las alternativas que deberían formar parte de una estrategia hídrica de largo plazo.

Estas inversiones permitirían aprovechar mejor los periodos de abundancia, reducir la vulnerabilidad frente a futuras sequías y otorgar mayor estabilidad a la producción agrícola.

Para la SNA, el sistema frontal deja dos realidades simultáneas. Por una parte, existen daños humanos, materiales y de conectividad que requieren atención y una rápida recuperación. Por otra, las lluvias representan una oportunidad para mejorar las reservas de agua después de años de escasez.

El gremio insistió en que el desafío consiste en transformar esa disponibilidad temporal en seguridad hídrica permanente, mediante obras y sistemas capaces de almacenar, distribuir y utilizar el recurso de manera eficiente.

Una mayor capacidad de gestión, sostuvo la organización, permitiría fortalecer la seguridad alimentaria, proteger el empleo rural y entregar mejores condiciones para el desarrollo productivo de las regiones, sin que cada nuevo periodo de sequía vuelva a poner en riesgo la continuidad de la agricultur

Fuente: Diario Frutícola.cl