Sin Agricultura, no hay alimentos.

Fertilizantes contra el tiempo

Los agricultores dilataron sus compras a la espera de que bajaran los precios. Aunque los de la urea han caído, el resto sigue alto. Comercializadores llaman a apurarse en la adquisición, pues se prevé congestión en los despachos.

‘El Estrecho de Ormuz sigue con conflictos, recién hubo una respuesta de Estados Unidos. No se ve que ese conflicto esté solucionado 100%, por lo que los precios de los fertilizantes van a seguir siendo volátiles por los próximos meses’, afirma Jorge Lorenzoni, gerente general de Copeval.

Lo que se esperaba fuera una operación bélica corta, se transformó en una guerra que se resiste a terminar. La semana pasada, tras señales de avances en las negociaciones para la paz, EE.UU. volvió a atacar Irán. El mercado reaccionó de manera instantánea, con bajas en las bolsas de todo el mundo y vaivenes en el valor del dólar. Para el agro esos ataques también tuvieron repercusiones, el precio internacional de la urea rebotó tras varias semanas de caídas.

Una noticia que llega en momentos en que quedan pocas semanas para realizar las compras de fertilizantes por parte de los agricultores, para las siembras de 2026-2027. Agosto es un mes en que ya se comienzan a realizar incorporaciones importantes de nutrientes al suelo, actividad que llega a un punto más alto del año entre septiembre y octubre.

Hasta ahora, las ventas de fertilizantes han estado flojas y en el retail agrícola se teme que una avalancha de compras a última hora complique la logística, generando retrasos en la entrega de productos.

Distintos caminos

‘Vemos una caída de 5% en la superficie sembrada en nuestra zona en la temporada 2026-2027. Esa baja se va a dar principalmente entre los agricultores más chicos’, advierte Sebastián Naveillan, presidente de la Asociación de Agricultores de Malleco y Victoria, el corazón de los cereales de Chile.

El líder gremial, en todo caso, explica que los productores medianos a grandes han sido muy cautos a la hora de aplicar fertilizantes en los cultivos sembrados en el invierno.

Naveillan explica que en las primeras dos aplicaciones ‘se tiró menos urea’, esperando en la tercera, que se realiza con la llegada de primavera, aportar más de lo usual para recortar el déficit en fertilización. Esa demora se explicaría por la intención de capear las alzas que vivieron los fertilizantes con el estallido de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.

La espera de que bajaran los precios de la urea fue razonable. Según los datos que publica la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa), del Ministerio de Agricultura, en enero el precio internacional de la urea rondó los US$ 415 la tonelada. La escalada bélica llevó a que en abril ese insumo se cotizara a US$ 857 la tonelada. A partir de esa cumbre inició una constante baja que llevó a que el promedio de julio fuera de US$ 453 la tonelada.

La caída de los precios se debió a que el mercado anticipó la recuperación parcial del tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz, tras el inicio de las conversaciones entre EE.UU. e Irán, a lo que se sumó que la demanda estacional del hemisferio norte también disminuyó, contribuyendo a la caída. Hay que tener en cuenta que el precio de la urea usualmente es el más volátil del mundo, pues la capacidad de producirlo está dispersa por todo el globo, desde Rusia a Indonesia, pasando por China, y está asociada a un abastecimiento de gas natural.

Sin embargo, el resto de los fertilizantes no ha tenido movimientos tan interesantes para los agricultores. Según datos de Odepa, el súper fosfato triple pasó de US$ 529 la tonelada en enero, a US$ 746 la tonelada en junio. En tanto, el muriato de amonio partió el año en US$ 366 la tonelada y se ha sostenido ligeramente sobre los 400 dólares la tonelada en los últimos tres meses.

La reducción de la capacidad industrial de los países del Golfo Pérsico, especialmente en azufre, sumada a las restricciones de China a las exportaciones de fertilizantes o componentes para su fabricación, ha hecho que la mayoría de los fertilizantes no hayan imitado la caída de la urea.

En todo caso, esa estrategia provocó que las ventas se retrasaran bastante en el mercado chileno.

‘En general, la venta de fertilizantes ha caído un 40%. Si bien puede haber algo de menor demanda, la gran parte de esa baja se debe a una postergación de las compras o indecisión en qué hacer por parte de los agricultores, dados los precios de los fertilizantes. Los precios, específicamente el nitrógeno, se han corregido a la baja, no así los otros fertilizantes’, sostiene Lorenzoni.

Asegurar productos

Claudio Morales, gerente general de CNA, una de las principales empresas importadoras de fertilizantes, explica que la comercialización ha sido compleja este año.

‘A pesar de que los precios subieron en el mundo, los importadores de todas maneras tuvieron que salir a comprar. Todos pensaban que la guerra iba a ser muy corta y que de abril no pasaba. Sin embargo, el conflicto se extendió y había que seguir abasteciendo a los clientes’, sostiene Morales.

Morales argumenta que el mercado de los fertilizantes vive una nueva normalidad, en la que hay una mayor volatilidad en los precios y con desacoples entre los principales productos, lo que contrasta con la experiencia histórica de que tendían a moverse en una misma dirección.

El ejecutivo agrega que, además, los fletes navieros han bajado en forma más lenta de lo que lo ha hecho el petróleo.

El escenario para los próximos meses estaría marcado por Brasil, el gran demandante de fertilizantes del hemisferio sur.

‘La demanda internacional por fertilizantes está un poco atrasada. En esta época, usualmente sale a comprar Brasil, pero ha estado lento. Ese país consume cerca de 50 millones de toneladas de fertilizantes, la mitad de las cuales es urea. Si su demanda de ese producto se resiente en 10%, equivale a dos veces y medio todo lo que consume el agro chileno en fertilizantes’, explica Morales.

Por eso es que hay que estar atentos a los precios de la soya y el maíz, dos de los principales cultivos brasileños, pues un aumento o baja de sus precios internacionales puede cambiar la superficie a sembrar en 2026-2027 y, por ende, su demanda por fertilizantes.

En todo caso, para los importadores las cartas están a punto de jugarse. Para que los fertilizantes estén disponibles a finales de agosto tienen que firmar los contratos a inicios de junio, pues hay que considerar el tiempo de transporte por barco.

Jorge Lorenzoni llama a poner la pelota en el suelo y que los agricultores tomen ya sus decisiones de compra.

‘Los precios de la urea se han corregido a la baja, no así los de los otros fertilizantes. Hoy, el punto crítico es el abastecimiento. Creo que es un buen momento para comprar y asegurar los despachos. La capacidad instalada de la industria es limitada, hay un peak de demanda que empieza en agosto y se concentra en septiembre y octubre. Siempre hay atochamiento en esas fechas, más aún en años como este, en que se postergó la decisión para el final. De ahora en adelante, el factor limitante va a ser que la industria pueda cumplir con los despachos a tiempo. Es el momento para preocuparse de eso’, advierte Lorenzoni.

Recuadro
— 107% subió el precio internacional de la urea en abril respecto de enero.

— 30% de la urea mundial proviene del Golfo Pérsico.

— ‘Vemos una caída de 5% en la superficie sembrada por nuestra zona en la temporada 2026-2027. Esa baja se va a dar principalmente entre los agricultores más chicos’. Sebastián Naveillan Presidente de la Asociación de Agricultores de Malleco

— ‘La demanda internacional por fertilizantes está un poco atrasada. En esta época, usualmente sale a comprar Brasil, pero ha estado lento’. Claudio Morales Gerente general CNA

— ‘Hoy, el punto crítico es el abastecimiento. Creo que es un buen momento para comprar y asegurar los despachos’. Jorge Lorenzoni Gerente general Copeval

Fuente: El Mercurio - Revista del Campo