Sin Agricultura, no hay alimentos.
Herramientas modernas como los robots de ordeña e inteligencia artificial, para controlar la salud de las vacas en grandes predios, más la genética desarrollada que se distribuye en todos los planteles, han permitido que los niveles de producción hayan crecido en volumen y calidad en los últimos años, concentrados en Los Lagos y Los Ríos.
El presidente de la Federación Nacional de Productores de Leche (Fedeleche), Marcos Winkler, señaló que el uso de la tecnología en la lechería nacional dejó de ser una opción para convertirse en un pilar de competitividad, eficiencia y sostenibilidad. ‘Producir más y mejor es hoy un imperativo de una lechería moderna y global, que enfrenta desafíos como la volatilidad de los mercados, las crecientes exigencias de los consumidores y la escasez de mano de obra, entre otras. La respuesta ya no puede limitarse a fórmulas tradicionales: el liderazgo depende de nuestra capacidad para abrazar la vanguardia tecnológica’, manifestó. El dirigente agregó que, en esa dirección, la transición hacia una producción sustentada en datos, inteligencia artificial, automatización, robótica en salas de ordeña, genómica y alianzas estratégicas para medir emisiones está transformando la toma de decisiones en los predios lecheros.
Estas herramientas se consolidan como una respuesta eficaz frente a las limitaciones que enfrenta el productor, aportando soluciones concretas a su gestión. De hecho, las lecherías que han incorporado estas innovaciones no sólo reducen brechas operativas, sino que también elevan su productividad y resiliencia frente a los ciclos económicos del mercado. El rubro, en general, avanza hacia una gestión basada en información precisa, capaz de monitorear la salud animal en tiempo real, anticipar escenarios, optimizar recursos con exactitud y certificar la trazabilidad, en un contexto donde el consumidor exige mayor transparencia. ‘El gran desafío que asumimos como gremio es no dejar a nadie atrás. La transferencia tecnológica debe acelerarse y llegar de manera amplia a todos los rincones de la lechería nacional. Es indispensable derribar las barreras de los altos costos operativos para que pequeños y medianos productores también sean parte de esta nueva era. El futuro del sector lácteo se escribe con datos, automatización y un profundo compromiso con la sostenibilidad’, enfatizó.
Desde el Consorcio Lechero, entidad que agrupa a todos los actores de la cadena láctea del país, también han trabajado intensamente por el crecimiento del sector, por lo que la incorporación de avances tecnológicos ha sido parte de su quehacer. La coordinadora del área de Producción de Leche del Consorcio Lechero, Alejandra Viedma, explicó que la producción de leche en Chile se ha caracterizado por un rápido avance desde sus inicios hasta la actualidad y que la tecnología ha sido fundamental no sólo para mejorar la eficiencia de los resultados productivos, sino también para facilitar las labores en el campo. ‘Gracias a la tecnología hemos logrado un gran avance genético, que cada vez se hace más específico en función de las demandas del productor, como una mayor producción de litros y sólidos, eficiencia alimentaria, mejores características físicas y sanitarias, leche A2A2 y un menor impacto ambiental, entre otras características’, indicó.
La profesional añadió que las variedades forrajeras también se han ido adaptando con el tiempo a la realidad climática y a las condiciones de manejo de las distintas zonas lecheras del país. Asimismo, destacó que los equipos y la maquinaria han incrementado la eficiencia de los procesos relacionados con los cultivos y la alimentación, además de facilitar las labores en los predios lecheros. Esto, a su vez, contribuye a atraer a las nuevas generaciones y favorece la inclusión, ya que actualmente el trabajo en entre los sectores que historicamente han impulsado la economía regional se encuentra la lechería, siendo esta zona la mayor productora de leche del país. Actualmente, el rubro atraviesa por un muy buen momento, con un aumento tanto de la producción como de las exportaciones, consolidándose como un producto premium a nivel mundial.
Gran parte de este avance durante las últimas décadas se debe a la incorporación de distintas tecnologías, que van desde las salas de ordeña robotizadas hasta el mejoramiento genético de los animales y de las praderas, además de la implementación de energías alternativas para disminuir costos. Estos avances han permitido enfrentar diversas problemáticas del sector, como la escasez de mano de obra, el cierre de lecherías y la disminución del número de vacas. Hoy en día son vitales para optimizar los volúmenes de producción. No obstante, el elemento fundamental sigue siendo el productor y sus equipos humanos, quienes aportan el trabajo diario que permite que este rubro continúe creciendo. . En cuanto ala tecnología que ha revolucionado la producción, la empresa sueca DeLaval es una de las que ha incorporado importantes avances en esta zona. Su gerente de Desarrollo de Mercado para Latinoamérica, Enrique Bombal, explicó que en el país han instalado más de 140 robots en lecherías, los que buscan impulsar la innovación, mejorar la calidad de vida de quienes trabajan en ellas y aumentar la productividad. ‘Esto ha estado muy enfocado también en el recambio generacional, por la necesidad de dejarle a la generación que viene nuevas herramientas para gestionar mejor el campo y la productividad de los animales.
En algunos casos, esto también está asociado a la escasez de mano de obra o, si uno se proyecta a futuro, a la falta de personas que quieran seguir vinculadas a la ordeña, que es un trabajo exigente por los horarios. Además, se busca una mayor longevidad de los rebaños’, indicó. Agregó que la mayoría de los predios que han incorporado lecherías robotizadas se ubican entre las regiones de Los Lagos y Los Ríos, con algunos casos en La Araucanía, Biobío y Ñuble. Asimismo, señaló que también se están incorporando nuevas salas de ordeña rotativas, con un nivel tecnológico muy superior y alta eficiencia, además de robots para el cuidado y desinfección antes y después del ordeño, existiendo varias instalaciones de este tipo a nivel local. ‘Tienen mucha más tecnología para que la vaca se ordeñe más rápido, de manera más completa y sin dañar al animal, aprovechando adecuadamente toda su fisiología, lo que hace que el rendimiento de las salas sea mucho más eficiente’, sostuvo. Respecto de los actuales niveles de producción alcanzados en el país, Enrique Bombal destacó que estos proyectos de innovación tecnológica han sido un gran aporte para este crecimiento, entendiendo la innovación como un proceso de incorporación, desarrollo y aplicación de nuevas tecnologías.
‘Vemos que, en términos de productividad, las lecherías que cuentan con robots han aumentado en promedio un 10% la productividad por animal y eso es bastante. No sólo hemos observado un incremento en la producción, sino también una mejora en la calidad de la leche. Las nuevas salas cuentan con biosensores que detectan células somáticas y pueden medir sólidos. La calidad mejora tanto desde el punto de vista nutricional como higiénico’, indicó. Además, todo el trabajo que realiza el robot con los animales queda registrado, al igual que los datos que recopila. Esa información permite verificar que todos los procesos se estén realizando correctamente y, sumada a la inteligencia artificial, posibilita realizar análisis y predecir situaciones que podrían afectar posteriormente a las vacas. El productor lechero de la comuna de Puerto Octay, José Luis Vallarino, es uno de quienes ha incorporado esta tecnología, la que permite monitorear la producción de leche por cada cuarto de la ubre, medir la conductividad eléctrica (lo que facilita la detección temprana de mastitis) y registrar la actividad general de cada animal. ‘Genera mucha información porque, además, como es una ordeña voluntaria, los datos sobre cuántas veces acuden las vacas o si modifican esa rutina también permiten que otro sistema, basado en inteligencia artificial, alerte y prevenga posibles enfermedades’, explicó. Asimismo, a este robot se le incorporó un detector de progesterona.
Luego del parto, el sistema comienza a construir un biomodelo de cada vacay registra sus variaciones hormonales, determinando cuándo entra en celo para realizar la inseminación. Posteriormente, también puede detectar si quedó preñada o si presenta una pérdida embrionaria, permitiendo seguir los protocolos establecidos por el médico veterinario. El predio también tiene cámaras de condición corporal que realizan un análisis tridimensional y objetivo de cada animal, lo que permite llevar un mejor control del rebaño, reducir enfermedades metabólicas y detectar pérdidas excesivas de condición corporal después del parto, entre otros beneficios. ‘No vamos a reemplazar a los productores con esta tecnología, porque sigue siendo importante la mirada y la experiencia de cada uno. Sin embargo, entrega muchas herramientas para tomar decisiones y nos permite anticiparnos a los problemas’, advirtió. El presidente de la Red de la Leche y de la Carne de la Región de Los Lagos, Jaime Altamirano, señaló que, si bien se ha avanzado considerablemente en esta materia a nivel local, los grandes productores llevan la delantera, ya que cuentan con los recursos económicos para implementar tecnología de punta. Además, la banca privada está más dispuesta a financiar ese segmento que a los productores medianos o pequeños. El dirigente explicó que, para este último grupo, existen otras iniciativas tecnológicas interesantes en las que se ha podido avanzar gracias a un mayor apoyo externo.
Estas se orientan principalmente al uso de energías alternativas, como los paneles solares. Sin embargo, más allá de ello, incorporar tecnologías de mayor complejidad sigue siendo difícil, debido a que los costos son muy elevados en relación con los volúmenes de producción que manejan, lo que dificulta recuperar inversiones de esa magnitud. ‘Nosotros hemos hecho algunas cosas, como por ejemplo en la parte eléctrica, que es un tema que nos afecta bastante. Hemos ido instalando paneles solares para reducir los costos de energía. Es una tecnología que va directo al bolsillo y, con un proyecto, ya no se financia el 100% del costo. Si cuesta diez, a lo mejor uno solo tiene que pagar cinco’, manifestó. Altamirano destacó que otro de los avances tecnológicos que sí ha beneficiado a todos los productores corresponde al ámbito de la genética. ‘En genética sí hemos avanzado bastante, porque de lo contrario quedaríamos fuera de competencia. Somos muy competitivos, quizás no al nivel de las grandes lecherías, pero, en lo personal, no me entusiasma tener un promedio de 35 litros por vaca al día, porque también debo considerar los costos y el sistema productivo en el que estoy’, afirmó. En ese sentido, explicó que no se puede incorporar cualquier genética de alto rendimiento, sino que los pequeños agricultores deben trabajar con vacas de mejor condición genética, pero que al mismo tiempo sean animales rústicos, capaces de adaptarse al clima y a la geografía de la zona, entre otros factores. ‘Creo que eso lo hemos entendido bastante bien en la pequeña agricultura. Hemos avanzado mucho en ese aspecto, porque existen programas de incentivo al mejoramiento genético de Indap y la industria láctea, como por ejemplo Nestlé, también ha impulsado incentivos en esa línea’, concluyó Jaime Altamirano. .
Recuadro
‘El gran desafío que asumimos como gremio es no dejar a nadie atrás. La transferencia tecnológica debe acelerarse y llegar de manera amplia a todos los rincones de la lechería nacional’.
Fuente: El Austral El Diario de Osorno