Sin Agricultura, no hay alimentos.

Experiencia de consumo, el nuevo desafío frutícola

La irrupción de nueva genética y el aumento de nuevos países productores, sumado al auge del comercio electrónico, han generado compradores más exigentes. Las principales exportadoras están reorientando su gestión para optimizar la experiencia de consumo y asegurar su sustentabilidad económica.

• En el nuevo escenario comercial es clave obtener información relevante sobre las ventas y que esta oriente las decisiones sobre variedades, manejos agrícolas, embalaje y logística.

‘La experiencia del consumidor comienza en el huerto’, sentencia Hernán Garcés Echeverría.

El presidente de Garces Fruit, la mayor exportadora de cerezas del mundo, está ordenando la gestión de su empresa en torno a la experiencia de consumo, partiendo por la calidad de la fruta.

‘Sabemos que eso es lo que nos va a permitir enfrentar de mejor forma los mercados más exigentes del mundo. Es por eso que estamos trabajando para lanzar el programa ‘Cuidemos Nuestra Fruta’. Queremos volver a poner el cuidado de la fruta en el centro de cada etapa, desde la forma en que se cosecha y se manipula, su protección del sol, el uso de sombras y centros de acopio, el estado de los caminos, el transporte, la presión de los neumáticos y el trabajo dentro de las plantas. Volver a ocuparnos de esas cosas que eran claves cuando partimos, y que implica hacerse cargo y acompañar en el día a día’, sentencia Garcés Echeverría.

Es que en las empresas líderes de la fruta fresca la experiencia de consumo comienza a tomar un rol central en sus estrategias productivas y de negocios.

Juan Carlos Valenzuela, director de producción de Dole, la mayor exportadora chilena de fruta fresca, sostiene que ‘es tremendamente importante en este negocio, es el reflejo de cómo se percibe y valora la fruta. Va a determinar que el consumidor siga comprando, pero también puede transmitir su malestar a través de las redes sociales cuando tiene una mala experiencia, particularmente del comercio electrónico. Al final, el consumo será la pieza más importante del motor y clave en la sustentabilidad económica tanto para los productores como para las exportadoras’.

La acumulación de malas temporadas en las cerezas —un rubro que representa casi el 40% de los ingresos de la fruticultura chilena— y otras especies está generando un cambio de eje en cómo se mira el negocio, en que el énfasis ahora está puesto en que los consumidores tengan una buena experiencia al comer una fruta.

Producir y vender la mayor cantidad de fruta como medida del éxito está pasando a un segundo plano entre los líderes frutícolas.

‘La experiencia de consumo es, probablemente, la variable más relevante. Durante años la industria compitió principalmente en volumen y en llegar primero a la ventana comercial. Hoy la oferta mundial de fruta se ha multiplicado —nuevos orígenes y variedades, junto con mayor competencia entre hemisferios— y el consumidor tiene más alternativas que nunca para gastar su presupuesto de fruta y vegetales. En ese escenario, la fruta ya no compite solo con otra fruta: compite con snacks, conveniencia, con otras categorías de compra impulsiva. Si la experiencia de consumo (sabor, textura y consistencia) no es memorable, el consumidor simplemente no vuelve a comprar esa fruta, esa marca o ese origen. Por eso la sustentabilidad económica de largo plazo depende cada vez menos del rendimiento por hectárea y cada vez más de la repetición de compra, que se gana o se pierde en la boca del consumidor’, afirma Rodrigo Aspillaga, director ejecutivo de la exportadora Prize.

Andrés Nawrath, gerente comercial de Copefrut, respalda la idea de que la experiencia de consumo es determinante para la viabilidad de las empresas frutícolas.

‘La sustentabilidad económica del negocio no depende solamente de producir más kilos o de acceder a más mercados, sino de que el consumidor tenga una experiencia suficientemente buena como para volver a comprar y estar dispuesto a pagar por el producto. En fruta fresca tenemos una particularidad: podemos hacer bien prácticamente toda la cadena —producción, embalaje, logística y comercialización—, pero finalmente el consumidor evalúa el producto en pocos segundos cuando lo consume y define su éxito’, sostiene Nawrath.

Los cambios en las reglas del juego frutícola, que van desde el surgimiento de nuevos países competidores, un salto en la oferta genética vegetal y consumidores más exigentes son parte de las causas de la revolución.

Por ejemplo, Perú hace una década exportaba US$ 1.621 millones en fruta fresca, mientras que cerró 2025 con envíos por US$ 7.296. Ese salto se dio principalmente gracias a las uvas de mesa, arándanos y paltas, rubros en los que Chile era líder en el hemisferio sur.

La nueva genética también ha puesto su cuota de presión. Nueva Zelandia dio un salto en rentabilidad gracias a los kiwis amarillos, que se cotizan casi al doble que los tradicionales verdes de Chile.

Alarma en China

André Luteijn hace una pausa y piensa. El dueño de Chilfresh y pionero de las exportaciones de cerezas a China quiere encontrar un ejemplo para ilustrar la importancia de la experiencia de consumo en la fruta.

Pide observar qué tenían en común Kodak, una empresa fotográfica, y Nokia, pionera de los teléfonos móviles.

‘La mayoría de los negocios no mueren porque son ineficientes o hacen mal trabajo, la mayoría produce un producto excelente que nadie quiere, como Kodak o Nokia’, sostiene Luteijn.

No se trata de trabajar mucho, tener excelentes profesionales o poseer una historia exitosa como empresa, la continuidad del negocio finalmente depende de las decisiones de los consumidores.

Luteijn cree que el primer paso que debe dar Chile es realizar un acuerdo a nivel de industria sobre las características de la fruta que saldrá de las fronteras.

‘El consumidor debe pensar que si la etiqueta dice Chile, entonces es un buen producto. Sin embargo, hoy es sinónimo de sorpresa. Necesitamos un sistema con normas mínimas sobre qué puede salir del país. Hace unos años me decían que era excéntrico por pensar así, pero las nuevas generaciones están comenzando a pensar de manera diferente’, sostiene Luteijn.

Por el tamaño del negocio de las cerezas, fue en China donde se encendieron más las alarmas por la experiencia de consumo que logra la fruta chilena.

Jorge Valenzuela, viverista y expresidente de Fedefruta, viajó en la temporada 2025-2026 al gigante asiático para observar la llegada de las cerezas chilenas. Lo que vio le preocupó.

‘Los compradores chinos querían cerezas rojas, sabrosas y crocantes. Sin embargo, llegaron frutas de diversa calidad; usando una metáfora, se veía desde filete a huachalomo’, recuerda Valenzuela.

Los problemas de calidad de la fruta hicieron que la venta fuera lenta y se acumularan cajas en las bodegas, con el siguiente desgaste en la condición. A eso se sumó reembalajes en empaques más pequeños —a China las cerezas se exportan usualmente en cajas de 5 kg o 2,5 kg— en recintos donde se perdía la cadena de frío.

Maximiliano Leiva, gerente de SVA, una empresa importadora en China, sostiene que la experiencia de consumo es central en la venta de fruta en ese país.

Leiva recalca que el consumidor chino exige bastante, porque está expuesto a una oferta de productos que mejora año a año. Agrega que los productores y exportadores deben buscar continuamente nuevas variedades y nueva genética, pero con un objetivo muy concreto: llegar con un producto estándar por un período prolongado en el tiempo.

‘Los consumidores no tienen tolerancia y lo que más valoran es su tiempo. Ir al supermercado, pedir por comercio electrónico y esperar a que llegue a la casa, para darse cuenta de que parte de lo que compraron viene podrido. Eso no se perdona. Lo pongo con un ejemplo personal. Debo haber comprado miles de veces kiwi neozelandés y siempre me topo con una calidad parecida, ni más ni menos. Es como cuando compro una Coca-Cola: sé cuánto vale, sé qué sabor tiene y sé qué experiencia de compra voy a tener. Eso es lo que la fruta chilena tiene que aspirar a ser en China: un producto del que el consumidor sabe qué esperar, temporada tras temporada’, sentencia el ejecutivo de SVA Fruit.

Mayor oferta

Si antes Chile era líder en exportaciones de uva de mesa y arándanos, hoy pasa por momentos complejos en esas industrias. La llegada de nueva genética en ambos rubros ha sido determinante en la pérdida de competitividad.

En el caso de los arándanos, el gremio que agrupa a esa fruta lleva varias temporadas recomendando el abandono de variedades tradicionales con mala vida de poscosecha y poco productivas en los huertos.

Andrés Nawrath pone el acento en que el desarrollo varietal ha elevado significativamente las exigencias de las personas.

‘El consumidor que prueba una fruta con mejor sabor, color o crocancia inmediatamente modifica su referencia respecto de lo que considera un buen producto. Por eso, como compañía, este foco es fundamental’, sostiene el ejecutivo de Copefrut.

En tanto, Juan Carlos Valenzuela agrega los avances en poscosecha al escenario de mayores exigencias a los oferentes de frutas.

‘La mayor disponibilidad de nuevas variedades genéticas en todas las especies, el desarrollo de tecnología de poscosecha que hacen que la fruta llegue organolépticamente casi sin cambios mayores a los distintos mercados, una logística internacional cada día más globalizada y un consumidor más informado ha generado la mayor evolución en la experiencia del consumo de frutas en los últimos años’, sostiene el ejecutivo de Dole.

El auge de producción frutícola de orígenes anteriormente secundarios, como lo eran antes China o Perú, por mencionar dos ejemplos, agrega más competencia. Por ejemplo, China hace una década producía cerca de 50 mil toneladas de arándanos, mientras que en 2025 superó las 950 mil toneladas de ese berry.

Rodrigo Aspillaga afirma que la mayor oferta mundial de fruta da opciones de comparación que los consumidores no tenían antes. Agrega que la globalización y el acceso a la información han nivelado las expectativas. A través de viajes, redes sociales y plataformas digitales, las personas conocen variedades, formatos y experiencias disponibles en otros mercados.

‘Hoy el consumidor sabe qué calidad puede esperar y, por lo tanto, la exige. Además hay nueva genética, que ha elevado el estándar de sabor y ha hecho que variedades antiguas queden objetivamente atrás. También los avances en producción, poscosecha, frío y logística permiten que la fruta recorra grandes distancias manteniendo mejor su calidad. Hay que sumar los mayores ingresos y sofisticación del consumidor, especialmente en Asia, que ahora paga por calidad y no solo por disponibilidad. Antes las expectativas del consumidor eran principalmente locales; hoy son globales’, sentencia Aspillaga.

En tanto, Maximiliano Leiva apunta también a la mayor oferta de fruta como un elemento clave en la valoración de la experiencia de consumo.

‘El consumidor chino hoy tiene acceso a fruta de todo el mundo y a una producción local que mejora cada año, así que su referencia sube permanentemente. Cada vez que prueba una manzana neozelandesa, un arándano chino de buena genética o una uva de mesa Shine Muscat crocante, esa pasa a ser la nueva vara con la que mide todo lo demás, incluida nuestra cereza’, dice Leiva.

El ejecutivo de SVA Fruit también destaca el auge del comercio electrónico. Cree que plataformas como Hema, Pinduoduo, Douyin o JD cambiaron la lógica de compra en China. El consumidor ya no toca la fruta antes de pagar, así que la promesa la tiene que cumplir la caja. Además la experiencia de consumo se volvió pública, porque una caja mala es una foto que se sube a las redes sociales y una reseña negativa que ven miles de personas en una hora. Eso obligó a toda la cadena a subir el estándar en China.

Las empresas de retail chinas tuvieron que responder al desafío del comercio electrónico con un salto en sus exigencias. Cadenas como Sam’s Club, Hema o Pagoda establecieron estándares de calidad claros y políticas de devolución sin preguntas. El consumidor aprendió que puede exigir y comparar.

‘El ingreso pesa, pero menos de lo que se cree. Lo que cambió no es tanto cuánto gasta el consumidor, sino para qué compra: cada vez más para el consumo diario y la salud de la familia, no solo para regalar. Y el consumo diario es implacable: se puede regalar una caja bonita una vez al año, pero nadie repite todas las semanas una fruta que lo decepcionó’, argumenta Maximiliano Leiva.

Tareas para mejorar

A la hora de buscar mejoras a la experiencia de consumo que exige el mercado, las propuestas no faltan, partiendo por un trabajo en la mentalidad con la que se enfrenta el negocio.

‘Tenemos que realizar un cambio cultural, pues somos vendedores de volumen, no de valor agregado. A los neozelandeses, a través de Zespri, les costó poco entender dónde van a ganar plata en el negocio. Los chilenos parece que aprendemos a golpes’, sostiene Jorge Valenzuela.

Un camino similar sigue Maximiliano Leiva, que sostiene que el principal defecto de la industria chilena es que se busca la rentabilidad de cada parte de la cadena de manera independiente.

‘La rentabilidad del huerto está separada de la del packing, y a su vez de la del importador. Si cada uno busca maximizar su propio beneficio, lo que termina pasando es que se daña la demanda con un peor servicio o producto. Se ve en decisiones muy concretas: agregar kilos que no debiesen ir en una caja; enviar a un mercado fruta llovida o complicada porque ‘no me queda otra’. En el caso del importador, seguir buscando fruta Cat 2, porque sigue siendo negocio para él. Cada una de esas decisiones tiene sentido para el que la toma, pero todas juntas dañan la demanda y la reputación del producto. La experiencia de consumo no la puede mejorar un eslabón solo’, sostiene Leiva.

Por ejemplo, eso implica repensar el incentivo de las exportadoras a aumentar su volumen de fruta, pues hasta ahora su rentabilidad pasa por los kilos procesados y el cobro de los insumos.

En tanto, Andrés Nawrath pone el acento en la importancia del trabajo en el campo.

‘La experiencia de consumo no se construye en la góndola, sino que comienza en el huerto. Implica trabajar genética, carga, calibre, materia seca, madurez y momento adecuado de cosecha. Una buena poscosecha no puede transformar una fruta que originalmente no tenía los atributos adecuados’, sostiene Nawrath.

Por su parte, Hernán Garcés Echeverría explica que en Garces Fruit —empresa que también es líder en rubros como los kiwis y los carozos— detectaron más de mil puntos críticos en cuanto a la calidad de la fruta y que durante la temporada 2026-2027 tendrán equipos recorriendo diariamente los huertos desde el inicio de las cosechas, capacitando y monitoreando en terreno, además de monitoras y embajadoras de calidad por turno en nuestras plantas. Esto será extensivo a los campos de sus productores.

La segmentación en el proceso de selección y empaque también ayuda, pues no toda la fruta debe ir necesariamente al mismo mercado, cliente o programa. ‘Calibre, color, condición y otros atributos permiten dirigir mejor cada producto hacia el consumidor y canal donde captura mayor valor’, agrega Nawrath.

Hay que tener en cuenta que una misma fruta puede tener experiencias de consumo diferentes dependiendo de cómo se valoren características como el dulzor, la crocancia, la acidez o el calibre.

El cuidado de la cadena de frío desde la llegada de la fruta a la planta de proceso hasta la venta al consumidor final en destino también es parte de la tarea.

En todo caso, la venta no debe verse como el fin de la historia, sino como una mina de oro en cuanto a información útil para mejorar el desempeño de toda la cadena.

Rodrigo Aspillaga sostiene que en Prize buscan retroalimentación de sus clientes e importadores sobre cómo llega y cómo se vende la fruta para detectar a tiempo si hay algún problema de condición y poder corregirlo en las temporadas siguientes, cerrando el círculo entre lo que pasa en el huerto y lo que finalmente prueba el consumidor.

‘Queremos que la información obtenida en destino vuelva al origen y se traduzca en decisiones concretas sobre variedades, manejos agrícolas, fechas de cosecha, embalaje y logística. La experiencia de consumo mejora cuando las áreas agrícola, industrial, logística y comercial trabajan con un mismo objetivo y no como etapas independientes. Esto también implica evaluar no solo cómo se ve o cómo llega la fruta, sino atributos directamente relacionados con el consumo, como el dulzor, la acidez, la firmeza, la textura y la consistencia entre las distintas unidades de un mismo envase. En el fondo, la filosofía detrás de todo esto es simple: cada eslabón de la cadena tiene el potencial de sumar o restar experiencia de consumo, y preferimos invertir en hacer bien lo básico —cosecha, frío y manipulación— en vez de intentar compensar después con packaging o márketing algo que se perdió antes’, sentencia Aspillaga.

Recuadro
7.296 millones de dólares exportó Perú en fruta fresca en 2025.

Queremos volver a poner el cuidado de la fruta en el centro de cada etapa, desde la forma en que se cosecha y se manipula, su protección del sol, el uso de sombras y centros de acopio, el estado de los caminos, el transporte, la presión de los neumáticos y el trabajo dentro de las plantas’.

Hernán Garcés Echeverría

Presidente Garces Fruit

Necesitamos un sistema con normas mínimas sobre qué puede salir del país. Hace unos años me decían que era excéntrico por pensar así, pero las nuevas generaciones están comenzando a pensar de manera diferente’.

André Luteijn

Presidente Chilfresh

El consumidor chino hoy tiene acceso a fruta de todo el mundo y a una producción local que mejora cada año, así que su referencia sube permanentemente’

Maximiliano Leiva

Gerente general SVA Fruit

Al final, el consumo será la pieza más importante del motor y clave en la sustentabilidad económica tanto para los productores como para las exportadoras’.

Juan Carlos Valenzuela

Director de Producción Dole

Impacto diferenciado

Aunque las tendencias que han potenciado la experiencia de consumo son transversales, su impacto varía tanto por mercado como por especie.

‘Es más crítica en mercados maduros y de alto poder adquisitivo, donde el consumidor ya probó fruta de múltiples orígenes y tiene un paladar entrenado y comparativo —Estados Unidos, Europa Occidental y los mercados asiáticos más desarrollados (China costero, Corea, Japón)—, versus mercados emergentes donde todavía hay un componente más aspiracional de la compra’, sostiene Rodrigo Aspillaga, director ejecutivo de Prize.

En términos de especie, sería más relevante en las de consumo directo e inmediato sin transformación —como cerezas, uva de mesa o berries—, porque ahí no hay una preparación intermediaria (cocina, procesamiento) que disimule un problema de calidad. Aspillaga sostiene que son especies con alta dispersión de calidad entre lotes, lo que hace que la experiencia sea menos predecible para el consumidor y, por lo tanto, más determinante en la decisión de recompra.

La experiencia de consumo también es especialmente crítica en categorías premium, porque mientras más alto es el precio, mayor es la expectativa de las personas.

‘Cuando el producto se comercializa bajo una marca, una mala experiencia puede afectar no solo esa compra, sino también la confianza futura en la marca’, sostiene Aspillaga.

Los compradores chinos querían cerezas rojas, sabrosas y crocantes. Sin embargo, llegaron frutas de diversa calidad, usando una metáfora, se veía desde filete a huachalomo’.

Jorge Valenzuela

Expresidente de Fedefruta

La experiencia de consumo no se construye en la góndola, sino que comienza en el huerto. Implica trabajar genética, carga, calibre, materia seca, madurez y momento adecuado de cosecha’.

Andrés Nawrath

Gerente comercial Copefrut

Queremos que la información obtenida en destino vuelva al origen y se traduzca en decisiones concretas sobre variedades, manejos agrícolas, fechas de cosecha, embalaje y logística.

Rodrigo Aspillaga

Director ejecutivo Prize

Fruta chilena sortea los aranceles, cierra temporada al alza y EEUU se afianza como su principal mercado

Los envíos del sector subieron 6,8% en el período septiembre 2025-agosto 2026, lo que se tradujo nuevamente en ventas superiores a las 3 millones de toneladas.

‘Recuperamos el paso en bastantes especies’. Así resumió el presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, la temporada de exportaciones que acaba de terminar. En el periodo que se extendió desde septiembre de 2025 a agosto 2026 los envíos al exterior sumaron US$ 8.198,8 millones, lo que significó un alza de 6,8% respecto al mismo lapso de 12 meses previos. Además, el volumen de frutas frescas vendidas al mundo llegó a las 3.021.216 toneladas.

‘Esto fue por segunda vez en la historia. Nunca habíamos roto esa barrera y por primera vez se hizo en la temporada anterior (2024-2025), por lo cual vemos que hay una estabilización de los volúmenes’, explicó el dirigente.

Pese a las positivas cifras, el desempeño fue variado. Por ejemplo, las exportaciones de paltas crecieron 22,4% en un año a US$ 464,3 millones; los kiwis un 15,8% a US$ 380,3 millones; las ciruelas 11,7% a US$ 316,9 millones; los arándanos con 8,1% a US$ 478,1 millones; y las manzanas con 0,4% a US$ 636,2 millones.

Al contrario, las uvas, cerezas y peras acusaron caídas respectivas de 7,1%, 2,2% y 2,4%.

Este descenso, sin embargo, no le impidió al carozo seguir a la delantera del mayor valor de la temporada, con US$ 2.797,4 millones; secundado por la uva con US$ 917,5 millones.

El avance de India

Por mercados, Estados Unidos se mantuvo como el principal destino, con el 30% de los volúmenes exportados y un aumento de 4% al compararlo con la temporada anterior. Ya como bloque le siguió Asia al concentrar un 29% del total, pero con una disminución cercana al 10%.

‘Estados Unidos siempre ha sido nuestro principal comprador en términos de volumen, históricamente. El año pasado había quedado muy pegado a China, prácticamente alcanzándolo, pero sin superarlo. Sin embargo, este año se despegó’, señaló Marambio.

El líder gremial también destacó que el país norteamericano se mantuvo como mayor destino pese al contexto de alza de aranceles. Decidor, las ventas a esa nación subieron tanto en el caso de aquella fruta que está exenta de esa tasa aduanera de 12,5%, como ocurrió con kiwis y naranjas; como las que debieron soportar el gravamen, como mandarinas, limones y manzanas, que crecieron 41%, 31% y 20%, en cada caso.

‘Nos satisface mucho que la industria, a pesar de los problemas que ha habido con estos cambios en el comercio internacional, mantengamos nuestros volúmenes estables y no solamente estables, sino que los hagamos crecer en un mercado que es fundamental para el desarrollo de la fruticultura chilena como lo es Estados Unidos’, afirmó.

Otra sorpresa fue el caso de India, hacia donde las exportaciones se incrementaron 36% anual, lo que le permitió escalar del quinto al segundo lugar como mercado asiático, después de China.

El avance estuvo liderado por las manzanas, que se expandieron 73% a pesar de contar con un arancel del 50%.

‘Lo que esperamos es que podamos cerrar el Acuerdo de Asociación Económica Integral (CEPA) con India, el cual estamos muy esperanzados de que así sea durante el año. Va a ser un tremendo empujón para la exportación de frutas chilenas, que ya mostraron un gran crecimiento en estos dos últimos años’, expresó Marambio.

En este ranking, Latinoamérica se consolidó como el tercer destino de la temporada, concentrando el 21% de los volúmenes y registrando un crecimiento de 5% respecto del periodo anterior. Colombia lideró en la región al atraer el 20% de los envíos, con un crecimiento de 10% en la recepción de fruta fresca, destacando los avances en cerezas (131%), uvas de mesa (25%), peras (13%) y kiwis (11%).

Proyecciones del gremio

Pese a que aún no hay estimaciones para la próxima temporada, debido a los efectos de El Niño, Marambio declaró estar ‘muy optimista’.

‘Estamos esperando que avance un poco la primavera para tener seguridad y ya a fines de octubre vamos a tener las primeras imágenes de cómo se vienen los volúmenes. Si el clima no nos juega una mala pasada, vamos a estar nuevamente en torno a los 3.100.000 toneladas, seguramente tendríamos esta próxima temporada récord de envío de volúmenes al mundo’, indicó.

Además, explicó que 2026 fue clave para el avance en acceso de mercado. Se logró que Indonesia considere a Chile como país libre de mosca de la fruta, exportar con diferentes condiciones de frío en tránsito a China, envíos por vía aérea de cereza a Vietnam y las aperturas de Paraguay y Filipinas.

A propósito de la caída, Marambio explicó que el Comité de Cerezas del gremio ha estado analizando lo ocurrido en las últimas dos temporadas que han sido ‘mediocres’.

Por lo mismo, el foco está en elevar los estándares de calidad de la industria, desde el campo al consumidor.

Recuadro
Entre los crecimientos destacan las paltas, kiwis, ciruelas, arándanos y manzanas. Al contrario, las uvas, cerezas y peras acusaron caídas.

Las exportaciones a India subieron 36% anual, lo cual le permitió escalar hasta convertirse en el segundo mercado asiático, después de China.

Chile tiene potencial en “muchos sectores que India necesita”

Nueva Delhi busca ampliar su acceso a minerales críticos y abrir oportunidades para sus empresas, mientras Chile apunta a un mercado de más de 1.400 millones de habitantes.

La relación entre India y Chile se encamina a dar un nuevo salto.

En Nueva Delhi, representantes del gobierno de Narendra Modi y empresarios indios reconocen que Chile tiene un potencial que va más allá del cobre y el litio.

Ambos países negocian un Acuerdo de Asociación Económica Integral (CEPA, por sus siglas en inglés), que esperan concluir este año y que ampliará el acuerdo comercial vigente desde 2006. “Chile tiene muy buen potencial en muchos sectores, en muchas industrias que India necesita”, dice en conversación con “El Mercurio” Irfan Alam, director adjunto de Asuntos Internacionales de la Federación de Cámaras de Comercio e Industria de India (Ficci). “Creo que la agricultura, la minería, los productos farmacéuticos, los servicios, los automóviles y las autopartes son los principales sectores que tienen un enorme potencial.

Por ejemplo, en el caso de la minería, nuestros países pueden obtener de allí minerales críticos para las energías renovables”, afirma.

Coincide el ministro de Minas, Keshav Chandra, quien sigue de cerca las negociaciones con Chile. “El Ministerio de Comercio ya está trabajando en un acuerdo con Chile y uno de los capítulos más importantes es el intercambio de minerales entre ambos países.

Estamos trabajando en las modalidades para llevarlo a cabo”, afirma a este diario el funcionario desde la sede central de su cartera en Nueva Delhi. “Sí, estamos dispuestos (a comprar minerales a Chile), por supuesto, y también estamos dispuestos a compartir nuestros conocimientos y todo lo que podamos aportar en esta materia”, cierra. “Del mismo modo, dado que tienen una gran población y una gran superficie, la agricultura puede ser una de las áreas en las que podemos colaborar”, añade Alam, quien es experto en negocios internacionales. “UPL (de origen indio y la quinta empresa agroquímica más grande del mundo) ya está trabajando allí.

Luego está la industria farmacéutica, que es uno de los pilares más importantes de la economía india, un sector muy fuerte, por lo que también podemos contribuir mucho”, afirma. “Existe un enorme potencial.

Pero hay una falta de información entre los indios sobre América Latina (…) No hemos explorado la región tanto como deberíamos”, sostiene.

En ese marco, el CEPA que se está negociando con India aborda, entre otras materias, acceso a mercados, servicios, inversiones y cooperación regulatoria.

Mientras Chile busca mejorar las condiciones de acceso de sus bienes y servicios a India —un mercado de más de 1.400 millones de habitantes—, entre los intereses de Nueva Delhi están los minerales críticos y la cooperación en medicamentos, dispositivos médicos y automóviles.

Y el intercambio ya muestra señales de ese mayor interés.

Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones chilenas a India se duplicaron y alcanzaron los US$ 2.871 millones, un alza de 109% respecto del mismo período del año anterior, según cifras de la Subrei compartidas en julio.

India fue, además, el mercado donde más crecieron los envíos chilenos en ese período, impulsados principalmente por el cobre, el oro, el litio y productos agropecuarios.

Intercambio Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones chilenas a India se duplicaron y alcanzaron los US$ 2.871 millones. .

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INTERCAMBIO Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones chilenas a India se duplicaron y alcanzaron los US$ 2.871 millones.

Más carga, más mercados: el nuevo escenario exportador de Chile

Los envíos de bienes marcaron un máximo histórico entre enero y agosto, impulsados por la minería, pero también por alimentos, manufacturas y servicios. La expansión alcanzó nuevos mercados y elevó el intercambio comercial del país.

El comercio exterior chileno registró un nuevo máximo histórico durante los primeros ocho meses de 2026, en un escenario marcado por el fuerte crecimiento de las exportaciones y una mayor amplitud de los mercados de destino. De acuerdo con el informe de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (SUBREI), el intercambio comercial alcanzó US$147.197 millones, un 12,7% más que en igual período de 2025, mientras las exportaciones de bienes llegaron a US$83.252 millones, superando por primera vez los US$80 mil millones para un período enero-agosto.

El resultado exportador representó un incremento de 19,1%, equivalente a US$13.368 millones adicionales respecto del mismo período del año anterior. Al mismo tiempo, las importaciones crecieron 5,4%, hasta US$63.944 millones. La diferencia entre ambos flujos permitió acumular un superávit comercial de US$23.673 millones, el mayor registrado para un período enero-agosto.

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Solo en agosto, los envíos de bienes alcanzaron US$9.499 millones, con un crecimiento interanual de 11,8% y el mayor registro para ese mes desde que existen estadísticas. El cobre aportó US$4.625 millones, aunque retrocedió 3,2% en términos interanuales. En contraste, las exportaciones distintas del metal rojo llegaron a aproximadamente US$4.875 millones, con un aumento cercano al 31%, impulsadas por productos como oro, químicos, frutas, salmón, alimentos, vinos, productos metálicos, maquinarias y equipos.

La minería concentró buena parte del crecimiento acumulado. Entre enero y agosto, las exportaciones del sector sumaron US$52.130 millones, un 27,6% más que en 2025 y un nuevo máximo histórico. El cobre explicó una parte relevante de este desempeño, con retornos por US$43.275 millones, un 19,3% superiores al año anterior. En conjunto, la minería representó 62,6% del total exportado durante el período.

El comportamiento del cobre estuvo acompañado por un escenario de precios internacionales elevados. Entre enero y agosto, el metal promedió US$6,03 por libra, un 40% más que en igual período de 2025. En agosto alcanzó US$6,51 por libra, el mayor promedio mensual de la serie disponible desde enero de 2005. El informe también recoge factores asociados a la demanda internacional, los inventarios en mercados relevantes y una caída de 9,4% en la producción chilena registrada en julio.

Otro componente relevante fue el litio, cuyas exportaciones llegaron a US$4.332 millones, prácticamente el triple de los US$1.511 millones registrados durante los primeros ocho meses de 2025. El monto también superó en 81% el total exportado durante todo 2025. El carbonato concentró el 74% de los envíos, seguido por el sulfato de litio, con 21%, y el hidróxido, con 5%.

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Maquinaria y equipos mostró uno de los mayores ritmos de expansión. Foto: Generada por IA
Fuerte alza de las exportaciones no mineras
Fuera de la minería, las exportaciones no mineras también alcanzaron un máximo histórico, con US$31.123 millones, un 7,2% más que en enero-agosto de 2025. El crecimiento se sustentó en una canasta que incluye salmónidos, avellanas, frambuesas congeladas, medicamentos, semillas, leche en polvo, lana, abonos, mejillones, papeles autoadhesivos, envases de vidrio y manufacturas químicas, además de mayores envíos de frutas, productos pesqueros, carnes, manufacturas de madera y maquinaria.

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La industria de alimentos aportó otro máximo histórico. Sus exportaciones totalizaron US$9.457 millones, con un crecimiento de 3,6% y una participación de 30,4% en los embarques no mineros. El desempeño estuvo impulsado por salmónidos y frambuesas congeladas, junto con la recuperación de los envíos de jurel. También contribuyeron aceites de pescado, bacalao congelado, leche en polvo y carnes de bovino y ovino.

En el ámbito manufacturero, la metalmecánica, maquinaria y equipos mostró uno de los mayores ritmos de expansión. El sector exportó US$1.964 millones durante los primeros ocho meses, un 15,2% más que en 2025. Solo en agosto, los envíos alcanzaron US$285 millones, con un crecimiento interanual de 32,8%. Entre los productos que explicaron el avance figuran bolas para molienda de minerales, conductores eléctricos de cobre, envases de aluminio y trépanos para la minería.

El comportamiento fue menos favorable en algunos rubros tradicionales. Las exportaciones frutícolas acumularon US$5.262 millones, con una caída de 5,1%, asociada principalmente a menores retornos de cerezas, uvas y arándanos durante el primer trimestre. Sin embargo, agosto mostró una recuperación: los envíos frutícolas llegaron a US$488 millones, un 18,1% más interanual y el tercer mes consecutivo de crecimiento. La manufactura forestal, en tanto, retrocedió 10,2%, hasta US$3.653 millones, principalmente por la disminución de los envíos de celulosa.

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Se registró un alza de exportaciones hacia Japón y Corea del Sur. Foto: Generada por IA
China y EE.UU. siguen como los principales destinos
La expansión también se reflejó en los destinos. El 62% del aumento de las exportaciones chilenas provino de mercados distintos de China y Estados Unidos, que en conjunto explicaron alrededor de US$8.300 millones de los US$13.368 millones adicionales exportados. China se mantuvo como principal mercado, con US$27.997 millones y una participación de 33,6%, seguida por Estados Unidos, con US$13.971 millones y 16,8%.

India destacó dentro de esta diversificación: sus compras de productos chilenos más que se duplicaron y alcanzaron US$4.254 millones, impulsadas por cobre, oro, yodo, nueces, manzanas, semillas e hidróxido de litio. También aumentaron las exportaciones hacia Japón y Corea del Sur, con incrementos de 22,5% y 39,1%, respectivamente. El informe identifica además avances hacia mercados de Europa, América Latina y África.

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El universo de empresas exportadoras también se amplió. Entre enero y agosto, 7.649 empresas realizaron envíos al exterior, 190 más que en igual período de 2025. De ellas, 3.016 corresponden a grandes empresas y 3.193 a pymes, mientras que el conjunto genera más de 1,1 millones de puestos de trabajo. América Latina concentró la mayor presencia de firmas exportadoras chilenas, con 5.334 empresas, seguida por Europa, América del Norte y Asia-Oceanía.

A este desempeño de los bienes se sumó el crecimiento de los servicios. Las exportaciones chilenas del sector alcanzaron US$2.413 millones, un máximo histórico y un 16% más que en enero-agosto de 2025. Durante el período se exportaron 179 tipos de servicios, destacando mantenimiento y reparación de aeronaves, hosting, gestión empresarial y distintas prestaciones vinculadas a tecnologías digitales. Los servicios llegaron a 120 destinos, con Estados Unidos, Perú y Colombia como principales mercados.

El verano de extremos que amenaza a Chile

Mientras El Niño se fortalece y el país se alista para una temporada estival oscilante, las autoridades preparan medidas ante incendios, calor extremo, lluvias en el norte y floraciones algales. La clave estará en cómo enfrentar una estación incierta.

Primero fue una advertencia y ahora la señal comienza a adquirir otra dimensión. El Niño continúa fortaleciéndose en el Pacífico y los principales centros de predicción climática elevan la probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad excepcional durante los próximos meses.
‘Tenemos a la vista un verano complejo, que no va a ser fácil’, dijo hace unos días el biministro del Interior y Secretaría General, Claudio Alvarado, después de encabezar una reunión del Comité para la Gestión del Riesgo de Desastres, en las oficinas del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred). La frase no corresponde a un pronóstico de que todos esos fenómenos ocurrirán, ni de que lo harán simultáneamente. Pero sí da cuenta de que el próximo verano llegaría con varias amenazas potenciales que podrían verse amplificadas por condiciones meteorológicas y climáticas menos favorables. El último informe del Centro de Predicciones Climáticas de la NOAA mantiene la condición de ‘Advertencia de El Niño’ y estima en más de 90% la probabilidad de que el fenómeno sea muy fuerte durante la primavera y verano 2026-2027. Más aún, para el trimestre octubre-diciembre existe un 75% de probabilidad de que se configure un episodio histórico, superando la intensidad de eventos registrados desde 1950. En agosto, en sectores del Pacífico ecuatorial oriental, las temperaturas superficiales estuvieron más de 3°C arriba del promedio. El océano, en otras palabras, está acumulando una cantidad extraordinaria de calor. Pero hay una precisión importante. Esto no significa necesariamente que Chile vaya a experimentar un verano de temperaturas extremas. Paula Santibáñez, investigadora del Centro Agrimed de la U. de Chile, plantea que primero hay que separar la intensidad del fenómeno en el Pacífico de la respuesta que tendrá el territorio nacional. A pesar de eso, durante esta semana ya se dejó sentir el calor sobre la zona central del país, con máximas que alcanzaron los 27°C en Santiago. Sin embargo, el panorama cambia al mirar enero y febrero. ‘Allí sí podríamos tener ondas de calor, porque estaremos en el período de máxima radiación y cualquier fortalecimiento persistente del anticiclón subtropical puede generar varios días con temperaturas muy altas’, advierte.

Incendio antes del incendio
La principal preocupación de las autoridades para el centro y sur del país vuelve a ser el fuego. Senapred comenzó en agosto la planificación de la temporada y más de 30 instituciones participan del trabajo. Conaf identificó 90 comunas prioritarias para concentrar medidas preventivas. El despliegue anunciado es inédito en volumen, ya que cerca de 10.000 personas serán contratadas para realizar labores de limpieza y habilitación de cortafuegos, especialmente en zonas donde las viviendas conviven con áreas de vegetación. La estrategia apunta a intervenir antes de que aparezca la primera columna de humo de la temporada. En la zona centro-sur será decisivo el estado en que llegue la vegetación al verano. Incluso, una primavera más húmeda podría convertirse en un factor de riesgo. ‘Favorece el crecimiento de pastos y vegetación fina, y si posteriormente tenemos varias semanas secas y cálidas, ese material se transforma en una mayor carga de combustible disponible para incendios’, explica Santibáñez. El problema es que la prevención tiene un límite. En Chile, según Conaf, el 96,5% de los incendios forestales tiene su origen en la acción humana. Por eso, la preparación también se está trasladando a las viviendas. La directora ejecutiva de Conaf, Aída Baldini, realizó un llamado a retirar pastizales, hojas y basura de los alrededores de las casas y mantener despejada la interfaz urbano-rural.

El segundo enemigo: el calor
El fuego no es la única amenaza que mira el gobierno. Las proyecciones meteorológicas analizadas por Senapred contemplan episodios de temperaturas extremas que podrían superar los 34°C durante varios días consecutivos y, en determinados lugares, sobrepasar los 40°C. Un escenario de estas características tiene consecuencias que van mucho más allá de la incomodidad térmica. El calor extremo incrementa los riesgos para la salud y eleva la demanda de agua y electricidad. El escenario cambia radicalmente al avanzar hacia el norte. Entre Arica y Parinacota y Atacama, una de las preocupaciones de Senapred son las precipitaciones estivales asociadas al ‘invierno altiplánico’. La amenaza no es la ausencia de lluvia, sino precisamente su concentración en períodos breves y su capacidad para generar crecidas de cauces, desbordes, aluviones y afectaciones a infraestructura. Estas precipitaciones dependen de la circulación regional, del transporte de humedad desde el continente, de la configuración atmosférica en altura y de sistemas como la Alta de Bolivia. Por eso, advierte la investigadora, ‘un Niño muy fuerte puede aumentar la posibilidad de anomalías importantes, pero la manifestación concreta en Chile dependerá de otros mecanismos atmosféricos que operan en escalas de semanas e incluso de días’. Y existe un cuarto escenario bajo observación, relacionado con las floraciones algales nocivas que podrían afectar sectores entre Biobío y el extremo sur. El fenómeno, conocido como ‘marea roja’, puede tener consecuencias sobre ecosistemas y actividades productivas del borde costero.
‘No estamos diciendo que esto va a pasar, estamos diciendo que nos estamos preparando frente a un diagnóstico que nos han entregado los distintos organismos técnicos’, explicó Cebrián. La clave será enfrentar un verano cuya característica principal, por ahora, es la incertidumbre. ‘Tenemos un Niño que se está fortaleciendo rápidamente y un océano excepcionalmente cálido, pero todavía no conocemos la configuración atmosférica específica que tendremos en enero y febrero’, resume Santibáñez.

Ganadería llega a Fiestas Patrias con precios más firmes, pero una masa bovina reducida tras 20 años de caída

La producción para faena se mantiene estable y los precios muestran una tendencia favorable. Sin embargo, el sector advierte que la reducción sostenida del stock bovino limita la oferta nacional, mientras el mayor valor del ternero abre oportunidades para los crianceros y eleva los costos de los engorderos.

A pocos días de Fiestas Patrias, una de las fechas de mayor consumo de carne en Chile, la ganadería bovina llega a septiembre con señales de estabilidad, pero también con un problema que trasciende la coyuntura: la reducción sostenida de la masa ganadera nacional durante las últimas dos décadas.

Así lo planteó Ignacio Besoain, presidente de la Federación de Productores de Ganado Bovino de Chile (Fedecarne F.G.), quien explicó que actualmente se observa una producción estable para faena y precios con tendencia al alza, aunque persisten desafíos para los distintos eslabones de la cadena.

Entre ellos aparecen la menor oferta estacional de ganado gordo durante el invierno, el aumento en el valor del ternero para engorda y una demanda interna que durante los últimos meses se ha movido con menor dinamismo.

PRODUCCIÓN ESTABLE Y MENOR OFERTA EN INVIERNO

En el balance previo a las festividades de septiembre, Besoain señaló que el panorama productivo nacional se ha mantenido estable en cuanto a los volúmenes destinados a faena. Sin embargo, la actividad también ha debido enfrentar el incremento en el precio de algunos insumos agrícolas, entre ellos los fertilizantes.

En materia climática, las zonas centro y centro-sur registraron complicaciones durante el invierno, principalmente por anegamientos en determinados sectores, aunque estos episodios no generaron un impacto negativo directo sobre la producción general.

La menor disponibilidad de ganado gordo durante esta época, explicó el dirigente, responde principalmente a las características del modelo productivo chileno, sustentado mayoritariamente en el pastoreo.

Los animales se alimentan a pasto durante al menos tres cuartas partes de su vida y, debido a la menor disponibilidad de praderas durante los meses fríos, disminuye también la oferta de ganado gordo. Se trata, por tanto, de una condición estacional propia del invierno.

20 AÑOS DE REDUCCIÓN DE LA MASA GANADERA

Más allá de esta situación estacional, el presidente de Fedecarne advirtió sobre un problema de carácter estructural: la disminución sostenida de la masa ganadera bovina del país durante las últimas dos décadas.

La menor cantidad de animales disponibles ha incidido directamente en los niveles de faena nacional y ha generado una brecha entre la capacidad instalada de las plantas faenadoras y la oferta efectiva de ganado.

Esta situación preocupa tanto a los productores primarios como a las plantas de faena, cuya operación depende precisamente de la disponibilidad de animales. De esta manera, la contracción acumulada del stock bovino durante los últimos 20 años se ha traducido también en una menor faena a nivel nacional.

EL TERNERO SUBE DE VALOR

Otro de los factores que actualmente marca al sector es el aumento en el precio del ternero destinado a engorda.

Besoain explicó que, si bien la producción bovina nacional se desarrolla principalmente a pasto, algunos productores incorporan concentrados o granos durante la etapa final de engorda. No obstante, actualmente el principal impacto sobre los costos no estaría en la alimentación, sino en la reposición de animales.

El alza del ternero tiene efectos distintos dentro de la cadena. Para los crianceros representa una señal favorable, porque mejora el valor de su producción y puede incentivar la retención de vientres, además de favorecer la incorporación de nuevos actores a la crianza.

Para los engorderos, en cambio, implica un mayor costo de reposición y obliga a resguardar los márgenes del negocio, especialmente considerando que el valor por kilo del ternero ha llegado a superar al del ganado gordo.

PRECIOS MÁS ESTABLES Y UN CONSUMO INTERNO MÁS LENTO

En materia comercial, Besoain contrastó el escenario actual con el observado hace aproximadamente un año y medio, cuando los precios mostraban mayor inestabilidad y una tendencia a la baja.

Actualmente, señaló, los valores se encuentran más estables y muestran una tendencia al alza, aunque durante este invierno no se produjo el peak de precios registrado habitualmente en años anteriores.

El comportamiento del mercado interno resulta especialmente relevante para el sector, considerando que la ganadería bovina chilena no cuenta con un mercado exportador ampliamente desarrollado, salvo negocios puntuales con destinos como China.

En ese contexto, el menor dinamismo de la economía ha ralentizado el consumo interno durante los últimos meses. Según explicó el dirigente, esta menor velocidad de la demanda ha impedido que la valorización del ganado gordo alcance los niveles esperados por los engorderos, manteniendo precios estables, pero todavía acotados.

Recuadro
‘Como sector primario vemos que es muy bueno que el ternero tenga una revalorización importante, porque eso ayuda a que los crianceros puedan tener un incentivo para retener sus vientres o que nuevos actores se incorporen a la crianza’
Ignacio Besoain, presidente de Fedecarne F.G.

Hay agua, pero también incertidumbre

Si bien las lluvias y nevadas mejoraron las perspectivas desde Atacama hasta Ñuble, se advierte que la temporada de riego aún está amenazada, especialmente a partir de enero, por el comportamiento de El Niño. Además, se previene que el riesgo no es solo de escasez hídrica, sino por aluviones y eventuales daños a la infraestructura.

Optimismo e incertidumbre. Eso es lo que por estos días marca el ánimo de productores y regantes de las principales zonas agrícolas del país de cara a la temporada de riego.

Y es que si bien las precipitaciones y nevadas de agosto significaron un importante alivio para varias zonas agrícolas que arrastraban años de sequía y mejoraron las perspectivas de disponibilidad de agua, también dejaron daños puntuales en infraestructura. A ello se suma la incertidumbre sobre el comportamiento de El Niño durante los próximos meses, que podría traer nuevos desafíos para la actividad agrícola.

‘Lo más importante por ahora es que llovió lo suficiente, lo que tiene varios aspectos positivos, entre ellos, la acumulación de nieve en la alta cordillera y el lavado de sales en los suelos. Si bien han surgido algunos inconvenientes en canales que fueron dañados por los temporales, la mayoría se encuentran reparados. Por lo tanto, esperamos que desde Atacama al sur tengamos una muy buena temporada de riego’, afirma Víctor Catán, presidente de Fedefruta.

Catalina Castro Amenábar, secretaria general de Conca, coincide con este panorama, pero llama a mantener la prudencia.

‘Una buena temporada de lluvias no necesariamente se traduce de manera automática en seguridad hídrica para toda la temporada agrícola, porque existen diferencias importantes entre cuencas y también debemos considerar variables como la acumulación de nieve, el comportamiento de los caudales y la disponibilidad de agua embalsada’, sostiene.

Atacama y Coquimbo: Con mucha cautela

Las lluvias de agosto dejaron un balance de dulce y agraz en las zonas agrícolas de Atacama y Coquimbo. Por un lado, significaron un importante aporte para recuperar caudales y reservas de agua en los principales valles agrícolas, mejorando las perspectivas para la próxima temporada de riego. Por otro, la intensidad de algunos de los eventos dejó daños en infraestructura productiva y encendió las alertas frente al riesgo de nuevas crecidas, aluviones y deslizamientos.

En la Región de Atacama, los principales problemas se concentraron en caminos y puentes que circundan las quebradas precordilleranas, muchos de los cuales fueron sobrepasados por el material arrastrado por los aluviones.

‘Por estos días, muchos productores están desembolsando grandes sumas de dinero para reparar esas protecciones con rapidez y asegurar el buen funcionamiento de los parrones de la zona. Sería bueno que el Estado se hiciera presente con ayuda para subsanar ese tema’, afirma Rodrigo Susaeta, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores Agrícolas del Valle de Copiapó (Apeco).

En la Región de Coquimbo, el escenario es similar. El frente dejó embancamientos y deslizamientos de tierra que taparon canales y provocaron daños en bocatomas. El resultado es que, por estos días, solo un pequeño porcentaje de los canales está recibiendo agua, mientras el resto permanece a la espera de que concluyan los trabajos de reparación.

‘Hoy, las máquinas están trabajando a full para dejar los canales operativos. A la fecha, el 90% de las compuertas de Elqui están reparadas. Esperamos que la situación se normalice después del 18 de septiembre’, indica Gabriel Varela, presidente de la Junta de Vigilancia del Río Elqui.

Pese a las dificultades, el balance hídrico permite mirar con mayor optimismo la próxima temporada. Varela estima que los embalses La Laguna y Puclaro deberían alcanzar el 100% de su capacidad hacia fines de diciembre o comienzos de enero de 2027.

‘Según lo acordado por la mesa, a partir de la situación actual y datos de años anteriores, esta temporada comenzará con un 35% de desmarque, lo que quiere decir que cada acción será equivalente a 0,35 l/s. Una vez que se genere el rebalse del embalse Puclaro, se dejarán los canales a la máxima capacidad que puedan portear’, indica Varela.

La preocupación comienza a trasladarse hacia lo que pueda ocurrir con el clima durante las próximas semanas y meses, ya que la eventual llegada de nuevos sistemas frontales de alta intensidad podría poner nueva presión sobre la infraestructura y quebradas que, tras los últimos eventos, quedaron particularmente vulnerables.

‘Los daños que se produjeron dejan al valle en una situación de debilidad ante cualquier otro evento climático que pudiera venir. Las quebradas se encuentran susceptibles y no están preparadas’, advierte Susaeta.

En la Región de Coquimbo, en tanto, el principal temor está puesto en la temperatura. Una primavera muy cálida podría acelerar el proceso de deshielo y elevar fuertemente los caudales y el arrastre de sedimentos.

‘Este año, en nuestro caso, tenemos una acumulación de nieve de 7,40 metros en la cordillera. Si hay deshielos importantes se podría generar un caudal muy grande que traerá mucho sedimento’, afirma Varela.

Alivio en Valparaíso y Metropolitana

Después de varios años complicados, en la cuenca del Aconcagua, en precipitaciones y acumulación de nieve, 2026 ha sido un buen año.

‘En la primera sección del río Aconcagua, que va desde Los Andes hasta el puente de San Felipe, estamos muy tranquilos porque cayó más nieve que agua. Debido a que nosotros no tenemos embalse, nuestro embalse es la cordillera. Y este año estamos consiguiendo alrededor de 12 metros de acumulación de nieve en la cordillera, que es de muy buena calidad, ya que es de junio y julio, lo que nos permitirá tener una temporada relativamente normal, llevando a que los deshielos del verano nos abastezcan de agua suficiente para riego’, afirma Luis Alberto Luraschi, presidente de la Junta de Vigilancia de la Primera Sección del Río Aconcagua.

En la cuenca Maipo-Mapocho el escenario también mejoró, aunque con una diferencia: los buenos registros no alcanzan a borrar el déficit acumulado durante el primer semestre.

‘Mayo cerró como el quinto mes más seco en Santiago desde 1967, lo que llevó a que en junio se solicitara el decreto de escasez para la primera sección del Maipo. Recién en julio y agosto llegaron la nieve y las lluvias, que se dice continuarán hasta febrero’, indica Raúl Vigneaux, secretario de la Junta de Vigilancia de la Tercera Sección del río Mapocho.

El cambio se refleja con claridad en la nieve acumulada. Según Vigneaux, el déficit de agua equivalente en la nieve pasó de 92% a comienzos de julio a apenas 10% a fines de agosto.

Pero los buenos números tienen un límite. Santiago cerró el invierno con 12% menos de precipitaciones que un año normal y el embalse El Yeso se encuentra en 66% de su capacidad, por debajo de los niveles registrados en los dos años anteriores.

‘La reserva de este año está en la nieve, no en el almacenamiento’, advierte Vigneaux.

Más al sur, en O’Higgins, el escenario es más estable. En las cuencas de los ríos Cachapoal y Tinguiririca no se han registrado, hasta ahora, problemas asociados a caudales elevados, algo que se explica en buena medida porque las últimas lluvias intensas estuvieron acompañadas de una isoterma baja. Esto permitió que una mayor proporción de las precipitaciones quedara almacenada como nieve en la cordillera y mejorara las perspectivas para la temporada de riego, que debería comenzar a fines de septiembre o comienzos de octubre.

‘Creo que a estas alturas podemos decir que agua de aquí a diciembre habrá. Sin embargo, desde ahí en adelante no lo tenemos muy claro. Tenemos incertidumbre’, afirma Graciela Correa, gerenta de Juntas de Vigilancia de Ríos y Esteros de O’Higgins.

Y es precisamente ahí donde aparece el principal factor de cautela para las distintas cuencas: qué ocurrirá durante los próximos meses con la presencia de El Niño y, especialmente, con las temperaturas.

‘Sabemos que vienen lluvias en septiembre, octubre y noviembre, las que serán necesariamente con isotermas más altas, lo que puede generar que perdamos parte de la nieve. Así, podríamos tener una primavera de alto caudal y nos falte agua en el verano’, sostiene Correa.

‘Eso tiene doble costo: el agua almacenada en altura se acaba antes, y aumenta el riesgo de aluviones, que traen muchos más problemas de los que resuelve el agua extra’, complementa Luraschi.

Para Vigneaux, en tanto, la principal amenaza esta temporada es la incertidumbre asociada al comportamiento de El Niño. Lluvias más intensas podrían transformar el alivio hídrico en un problema.

‘Con un El Niño intenso el riesgo no es que falte agua, sino que llegue toda junta y no tengamos cómo gestionarla ni evitar el daño que puede producir a los frutales. Si tuviéramos obras de acumulación en la cuenca, la cosa sería muy distinta, ya que se podría dosificar el caudal de los ríos sin generar estragos y hacer un aprovechamiento óptimo’, asegura.

Maule y Ñuble: Con buenas sensaciones

Más al sur el escenario también muestra una mejoría respecto de temporadas anteriores.

En el Maule, las buenas cifras de precipitaciones permiten proyectar una favorable temporada de riego para las principales zonas agrícolas, aunque su inicio se ha retrasado por las lluvias.

‘Esta temporada presenta registros de precipitaciones cercanos a un año normal y se ubica como el quinto de mejor registro de los últimos años. Sin embargo, persiste incertidumbre respecto de la evolución de las temperaturas y su posible impacto en un adelantamiento de los caudales de deshielo, que será el principal factor para determinar el comportamiento de la temporada’, señala Juan Pablo Herrera, presidente de la Junta de Vigilancia del Río Maule.

En Ñuble, las lluvias registradas durante julio permitieron una importante recuperación de las reservas de agua. Si bien no son suficientes para revertir por el déficit acumulado, permiten iniciar la temporada con una perspectiva más favorable que la del año pasado.

‘De acuerdo con antecedentes de la Dirección General de Aguas, el río Ñuble en julio registró un superávit promedio de 76,1% respecto de la media de los últimos 30 años, presentando en la estación San Fabián un caudal medio mensual de 244 m³/s, prácticamente el doble de su promedio histórico para ese mes. De la misma forma, la misma estación registró solo en el mes de julio sobre 500 milímetros precipitados que, si bien son cifras alentadoras, la cautela se mantiene, dado que el balance acumulado de precipitaciones registradas a la fecha en la estación Bernardo O’Higgins de Chillán mantiene un déficit de 11,9%’, afirma Daniela Durán, presidenta de la Junta de Vigilancia del Río Ñuble.

A estos buenos registros se suma la recuperación del embalse Coihueco, que alcanza el 71% de su capacidad, además de una mejor condición de la cobertura nival. A comienzos de agosto, la estación nivométrica Volcán Chillán registraba 95 centímetros de nieve y, a fines del mismo mes, la cobertura nival de la subcuenca del río Ñuble alcanzaba un 47%, por sobre los registros observados en fechas similares de 2025.

La principal interrogante es cuándo y con qué intensidad se producirá el deshielo y cómo evolucionarán los caudales en los meses de mayor demanda de agua.

‘Desde el punto de vista hidrológico, un deshielo anticipado podría adelantar la disponibilidad de agua y generar una disminución de caudales precisamente cuando aumenten las necesidades de riego’, advierte Herrera.

Por ello, la Junta de Vigilancia del Río Maule mantiene una proyección conservadora del programa de riego, orientada a realizar un uso racional y eficiente de los recursos disponibles en la laguna del Maule.

‘Desde el punto de vista agronómico, una temporada que comienza retrasada y con temperaturas elevadas podría desplazar el peak de demanda hacia meses en que habitualmente esta comienza a disminuir’, explica Herrera.

En Ñuble, la preocupación apunta en la misma dirección. Pese a la recuperación de las reservas, la vulnerabilidad hídrica no ha desaparecido y el comportamiento de las temperaturas será determinante.

‘Las principales amenazas siguen siendo el déficit de nieve respecto de los promedios históricos, las altas temperaturas que pueden acelerar el deshielo y la persistencia de una condición hídrica que continúa siendo vulnerable después de una sequía instalada. A esto se suma el riesgo asociado a eventos meteorológicos extremos, lluvias intensas que todavía podrían generar crecidas y daños en los cultivos de frutales’, explica Durán.

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Prevenir e invertir

Los expertos insisten en que tanto las organizaciones de regantes como los productores deben estar preparados para períodos de menor disponibilidad de agua, así como para crecidas, lluvias intensas y otros eventos que puedan afectar la infraestructura.

‘Es fundamental realizar mantenciones preventivas; mantener despejados canales y obras de conducción; revisar puntos críticos y contar con información oportuna sobre caudales y condiciones meteorológicas. Pero también fortalecer la coordinación entre usuarios, organizaciones y autoridades. La experiencia de los últimos años demuestra que una buena gestión del agua requiere cada vez más anticipación y menos reacción frente a las emergencias’, indica Catalina Castro.

Aquí la tecnología aparece como clave para mejorar la gestión.

‘La tecnología no reemplaza la mantención ni el conocimiento territorial de quienes administran los canales, pero permite complementarlos y avanzar desde una gestión principalmente reactiva hacia una gestión más preventiva, eficiente y basada en datos’, sostiene Castro.

Pero los desafíos también están dentro de los predios. Víctor Catán plantea que Chile debe avanzar en la presurización de los canales de riego.

‘Esto permitirá que el agricultor pague por lo que consume, lo que a su vez repercutirá en que se sea más eficiente con los recursos’, indica.

También insiste en la necesidad de seguir incorporando tecnología, como sensores, telemetría e incluso inteligencia artificial, aunque advierte que el primer paso es cerrar las brechas que todavía existen en materia de riego tecnificado.

Flexibilidad laboral: una necesidad impostergable para la agricultura y la lechería

El presidente de Fedeleche, Marcos Winkler, aborda la discusión sobre la reducción de la jornada laboral a 40 horas y advierte sobre sus implicancias directas en el empleo y la productividad del sector lácteo.

La discusión sobre la reducción de la jornada laboral a 40 horas ha puesto en evidencia una tensión que no podemos ignorar: la distancia entre la normativa y la realidad productiva del campo. En la última reunión de directorio de Fedeleche, los representantes del gremio fueron claros al advertir que la rigidez de la ley amenaza con presionar los costos y debilitar la competitividad de las pymes agrícolas, especialmente en rubros como la lechería. La ordeña es el ejemplo más ilustrativo. Se trata de una labor que no admite pausas ni calendarios urbanos: las vacas deben ordeñarse dos a tres veces al día, todos los días del año, sin excepción. Reducir la jornada sin mecanismos de adaptabilidad y flexibilidad significa obligar a contratar más personal para cubrir los mismos turnos, lo que incrementa los costos fijos y compromete la viabilidad de muchos productores.

Lo mismo ocurre con cosechas, riego, y manejo sanitario, actividades que dependen de ciclos biológicos y climáticos, no de relojes. El gremio valora y comparte el objetivo de la ley —mejorar la calidad de vida de los trabajadores—, pero insiste en que su implementación debe reconocer la especificidad de la agricultura. La adaptabilidad y la flexibilidad no son privilegios, son condiciones básicas para que las faenas puedan cumplirse sin afectar el empleo, ni la productividad. Por eso, Fedeleche trabaja en propuestas que incluyen la interrupción de la jornada para ordeñadores y regímenes excepcionales que permitan compatibilizar derechos laborales con la naturaleza de la producción. Quienes vivimos y trabajamos en el campo sabemos que la agricultura no funciona de acuerdo con el calendario, sino con los ciclos de la naturaleza. La lechería, en particular, es un motor socioeconómico que sostiene comunidades rurales y genera empleo formal, permanente y de calidad. Si queremos proteger ese aporte, debemos legislar con realismo y sensibilidad, entendiendo que la flexibilidad laboral no es una concesión, sino una herramienta indispensable para la sustentabilidad del sector. La invitación es a enfocar la discusión en el daño que la rigidez normativa puede provocar en las pymes agrícolas. Porque detrás de cada ordeña, de cada hectárea regada y de cada litro de leche producido, hay familias rurales que dependen de que el trabajo del campo siga siendo viable. Marcos Winkler Presidente de Fedeleche

Juan Sutil “Hoy día se están volviendo a reconstruir los cimientos para que la economía pueda funcionar mejor”

El expresidente del gran empresariado hace un positivo balance de lo que han sido estos seis meses de la administración de José Antonio Kast. ‘En las cosas sustanciales, el gobierno ha sido muy exitoso’, sentencia, y afirma que ‘la expectativa desde el punto de vista empresarial es que las cosas van para mejor’. No obstante, añade que el Ejecutivo debe ‘mejorar la forma en que comunica’. Sobre las elecciones en la CPC, resalta que todos los nombres que están en carrera para presidirla sean empresarios.

El expresidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Juan Sutil, está dedicado de lleno a su actividad empresarial. Sin embargo, sigue de cerca la contingencia política y económica del país. Y por lo mismo, en esta entrevista, hace un balance de los primeros seis meses de la gestión del gobierno de José Antonio Kast y del equipo económico que lidera el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. También se pronuncia sobre la carrera que ya se desató en la CPC por el liderazgo para reemplazar a Susana Jiménez, cuyo periodo al mando del multigremial concluye a fin de año.
El gobierno está cumpliendo seis meses, ¿cuál es su balance de la gestión que ha tenido la administración de José Antonio Kast?
-En las cosas sustanciales, el gobierno ha sido muy exitoso. El haber aprobado la megarreforma con la velocidad y las mayorías con que fue aprobada, y que fijan las bases para que el país empiece a funcionar nuevamente en forma más eficiente y oportuna. Lo otro que es muy importante y que lo aprecio como empresario, es que los servicios públicos están volviendo a funcionar. Está funcionando la Dirección General de Agua, está funcionando la Dirección de Obra Hidráulica, están funcionando las seremis, están funcionando los servicios públicos. Eso va generando un ambiente de optimismo, de que efectivamente cambiamos la etapa. Pasamos del gobierno del Presidente Boric, que era bien confrontacional, se definían como antisistema o antiempresa, y costó mucho convivir con eso. Hoy día hay una actitud muy distinta, que es facilitar las cosas. Nadie está relajando la vena en términos de los niveles de exigencia, pero sí se están agilizando los tiempos, se está cumpliendo, se toma conciencia de la importancia de que se realicen las inversiones en tiempo y fecha, y eso desde el punto de vista económico es fundamental, porque son las bases que van a fijar el crecimiento 2027, 2028, 2029 y en adelante.
Dada la favorable descripción que usted hace, ¿cómo explica que las expectativas económicas tanto de consumidores como empresariales estén a la baja?
-Difiero con eso. La expectativa desde el punto de vista empresarial es que las cosas van para mejor, y todas las medidas que se están tomando. Y los empresarios saben, pues los empresarios cuando invertimos lo hacemos para ver los resultados en tres años, cinco años u ocho años. Un proyecto minero tiene resultados en ocho o diez años, un proyecto agrícola los ve en cuatro o cinco, un proyecto industrial significa dos o tres años de construcción de una fábrica, entonces las expectativas desde el punto de vista empresarial son muy positivas por los ejemplos que estoy señalando.
¿Y las de los consumidores, de las personas?
-Hoy día se vive mucha inmediatez. La gente cree que por aprobar una megarreforma o tomar decisiones como las que está tomando correctamente bien el gobierno, habrá reacciones inmediatas, y eso no existe. Si como empresario me aprueban un proyecto, me pongo en marcha y empiezo a contratar servicios, pymes y empieza la cadena (a funcionar), pero eso demora un poco, y eso no se refleja en las expectativas del chileno común. Pero por otro lado también está el hecho de que se generaron expectativas muy altas en la campaña, y eso hay que reconocerlo, que en mi opinión no fueron adecuadas. La gente tenía una expectativa mucho más rápida de acción y ese es un costo que cuesta diferenciarlo, porque tú no puedes echar a andar un país de nuevo y tenerlo caminando en seis meses. Los números malos que se ven hoy día son generalmente una resaca de lo que ocurrió con el gobierno del Presidente Boric.
¿Han faltado medidas de corto plazo para hacer frente a temas urgentes como la situación del mercado laboral?
-Estuve ayer en una presentación que me tocó hacer junto al subsecretario del Trabajo, Gustavo Rosende. En esa instancia, él comentaba que los primeros 40.000 cupos que se habían fijado (del subsidio nacido al alero de la mesa de reactivación laboral) para incentivar el empleo ya estaban cumplidos y que estaban estudiando medidas para poder ampliarlo. Eso es positivo. Pero por otro lado también hay que entender que el gobierno, y en este caso el Estado, tiene un Presupuesto, que se negoció a fines del gobierno anterior, que fija lo que se puede gastar y, por lo tanto, se ha hecho lo máximo de lo que puede. Probablemente la discusión más de fondo es cómo se asigna el Presupuesto 2027. Tiene que haber medidas más sustanciales en términos de promover el empleo, empleos de emergencia. Este apoyo no solo tiene que ser a través de subsidios, sino que también entregar apoyo a los municipios que pueden generar empleo, tiene que haber también una asignación adecuada en los presupuestos que puede tener obras públicas y si no tienen los presupuestos, bueno, hay que tomar las medidas para incentivar y motivar las concesiones que lo pueden suplantar. Y para que eso tenga impacto rápido hay que moverse en materia de permisos con mayor agilidad. Eso yo lo veo que está ocurriendo.
Un hecho que marcó el devenir de las expectativas fue la decisión del gobierno de traspasar completamente el alza del precio del petróleo a precios locales en marzo. Según el Banco Central, esa medida generó un efecto en las expectativas de las personas, afectando el consumo. ¿En términos político fue un error?
-Cuando los gobiernos asumen, tienen que priorizar. Y este gobierno no puede dejar de enfrentar y dejar de pagar correctamente la PGU, no puede dejar de atacar y tratar de lograr disminuir las listas de espera. No puede dejar atrás el impacto que significa mejorar la educación o mantener los recursos de los municipios. La gente siempre destaca lo malo, pero no lo bueno y entre lo bueno se mantuvo el precio de la parafina, que es consumida principalmente por las personas más modestas, se mantuvo el precio del pasaje del Transantiago, se subsidió a la locomoción colectiva. Además, una persona que tiene un vehículo y que tiene la posibilidad de enfrentar una crisis, que además es una crisis internacional, no deseada, y si el gobierno no tiene los recursos, no queda más, en mi opinión, que afirmarse el cinturón. Eso obviamente en lo inmediato generó un impacto negativo, y eso no se puede dejar de reconocer, pero también se ha orquestado más allá de la cuenta. Esa es la realidad, porque vuelvo a insistir: el gobierno tiene que priorizar. No siempre se puede hacer todo, y si bien hubiera sido más fácil y políticamente más correcto haberlo hecho con una gradualidad, cuando no se puede, no se puede nomás. Es lo mismo que pasa en un hogar, hay momentos en que hay que afirmarte, y si tienes una crisis, te tienes que apretar el cinturón, no queda otra.
¿A qué se refiere cuando dice que el tema de los combustibles se ha orquestado más allá de la cuenta?
-Hay personas que le sacan beneficio político. Lo que hay que hacer es explicarlo. Lamentablemente cuando se tiene una restricción presupuestaria y administras un presupuesto que ni siquiera lo fijaste tú, no te queda otra alternativa que tomar esta decisión por falta de recursos. Quizás estuvo mal explicado, pero si se hubiera explicado cómo lo estoy haciendo ahora, quizás la gente lo hubiera entendido mejor.
También es importante mirar que el Banco Central lucha contra la inflación. Hoy día tenemos una masa monetaria proporcionalmente menor a la que había antes del estallido social y de los retiros de los fondos de pensiones. Eso indica que hay una contracción de la masa monetaria, y al haber una contracción de la masa monetaria también hay una contracción mayor de financiamiento y circulante. Entonces, se debe entender que ese es un factor que no se puede dejar de considerar cuando uno hace un análisis más profundo y más correcto. La economía está contraída de alguna forma, porque se quiere disminuir la inflación, y eso no depende del gobierno, depende del Banco Central, que es autónomo. Eso genera un impacto, por supuesto, de contracción de la economía.
¿Eso significa que el Banco Central debería bajar más la Tasa de Política Monetaria?
-El Banco Central debería mirar con mayor atención este fenómeno que afecta el desempeño de la economía. Y a veces eso por supuesto que se contrapone con el eventual riesgo inflacionario. Yo no estoy diciendo lo que tiene que hacer el Banco Central, lo que estoy constatando es que al haber una menor masa monetaria, por supuesto que hay más restricción, y al haber una tasa de interés alta, también hay más restricción, porque funcionan menos los proyectos, los créditos, el endeudamiento de las personas, y eso también afecta a la economía al haber menor circulante y una menor actividad.
¿Qué evaluación hace del manejo económico y principalmente del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz?
Hasta aquí y del punto de vista de la administración de la billetera fiscal, me parece que bien, con mayor realismo, buscando también invertir o gastar donde corresponde. La sensación que tenemos es mejor y por otro lado el manejo de los números claramente hasta aquí ha sido mejor. Las proyecciones se ven relativamente más certeras que lo que se hizo en el gobierno anterior.
La economía a julio acumula una caída de 0,4% y esta semana el Banco Central acaba de ajustar a la baja la proyección de crecimiento del PIB para 2026 y dice que crecerá menos de 1%. ¿Qué dicen esas cifras?
-No quiero excluir al gobierno de la responsabilidad, pero uno tiene que ser objetivo. Este gobierno está tomando las medidas para revertir esta ola que viene. Y la ola que viene es fruto del manejo económico del gobierno anterior, para bien o para mal. Entonces, a mí lo que me tiene que preocupar es el futuro, no el análisis del pasado y el análisis que yo hago hacia el futuro es positivo, porque se tomaron las medidas que van a fijar las bases. Es lo mismo que pasa cuando se ponen los cimientos de una casa y hoy día se están volviendo a reconstruir los cimientos para que la economía pueda funcionar mejor. Por naturaleza soy bastante optimista, porque, además, una de las cosas que son importantes es que este año del punto de vista de los ingresos fiscales quizá va a ser un año mucho más positivo, especialmente por el aporte minero en materia tributaria. Así, el déficit fiscal del año será menos complejo de lo que esperábamos que fuera.
En cuanto al manejo político del gobierno, ¿cómo lo ha visto?
-El gobierno tiene que mejorar, y lo he dicho en otras oportunidades, la forma en cómo comunica.

Recuadro
Elecciones en la CPC: ‘Es muy importante que esté bien representada por un empresario’

El expresidente de la Sofofa, Richard von Appen lanzó su candidatura para presidir la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) y el directorio de la SNA decidió apoyar a Antonio Walker. A ello se suman otros dos posibles candidatos como son Patricio Donoso y Félix de Vicente.

¿Cómo ve este ánimo por participaren las elecciones gremiales?

-No solo están Richard y Antonio con interés de participar, sino que también hay otros que también tienen interés de participar. Son empresarios y ami me parece muy bien que haya interés, que vuelva a haber interés del mundo empresarial y que sean empresarios de tomo y lomo los que quieran asumir estos desafíos. Es muy importante que la CPC esté bien representada por un empresario, ya sea cualquiera de los que se han nombrado. Todos ellos son empresarios que entienden cómo funcionan las empresas, que son dolientes de los problemas que tiene la economía y las propias empresas, y que puede contribuir a través de la CPC a mejores políticas públicas. Me parece muy bien que haya interés en participar, porque en un momento hubo muy poco interés, precisamente porque no era fácil asumir un cargo gremial, ya sea en las de ramas o en la propia CPC.

¿Vea alguno con un mejor perfil que otro?

-Son todos muy buenos empresarios y tienen una linda trayectoria empresarial y gremial, incluso algunos como Félix (de Vicente) y Antonio (Walker), que han sido ministros de Estado. Es gente que tiene mucha experiencia y yo creo que cualquiera de ellos califica. Espero que los gremios se pongan de acuerdo para elegir al mejor.

¿Qué balance hace de la gestión que ha tenido Susana Jiménez?

-Me parece que ha sido una muy buena presidenta.

Richard von Appen: “Estamos pasando por un momento difícil, pero los frutos se verán pronto”

Lanzó la semana pasada su candidatura para presidir la CPC y ayudar a forjar un plan a largo plazo. ‘El sector empresarial tiene que levantar la voz’, subraya. Se reconoce optimista, pero falta confianza, mientras valora los esfuerzos del Gobierno. ‘Hoy el drama es el desempleo, y debe ser la prioridad’, enfatiza.

Lo habló con un grupo reducido. Luego recibió la venia de su familia y el respaldo de Sofofa. Y el jueves de la semana pasada, Richard von Appen sorprendió al anunciar su candidatura para presidir la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) que reúne a seis ramas: el gremio fabril, Sonami, SNA, CChC, ABIF y la CNC, y que hasta diciembre lidera Susana Jiménez. ‘Lo venía pensando hace tiempo’, señala. Se lanzaba así a su segunda arremetida gremial; en 2023 había terminado la primera, su período al mando de Sofofa.

Tras la decisión del empresario, la SNA levantó a Antonio Walker, quien decidirá su postulación post ’18’. Von Appen no le teme a competir: ‘Fui forjado y formado en competencia’, dice desde Calgary, Canadá, donde viajó a una reunión de ATCO, sus socios en el negocio portuario del holding que preside, Ultramar.

—¿Por qué decide postular?

‘Porque le tengo mucho cariño a Chile. Y confianza. Estamos en un momento expectante, en el cual si hacemos bien las cosas, podemos iniciar un nuevo ciclo virtuoso, en el que el país vuelva a ser un lugar de oportunidades, recuperar el optimismo y reencontrarnos. Nos falta una épica para volver a transformar el país y quiero ser parte y ayudar en esto. Veo grandes oportunidades de desarrollo hacia el futuro’.

Y enumera: ‘Las condiciones económicas nunca han sido mejores; la producción de minerales como el cobre, el litio; la industria forestal, la producción de alimentos son todos productos que están siendo demandados especialmente en el Lejano Oriente (…). La demanda está bastante asegurada, yo soy optimista’.

—¿En qué radica su optimismo?

‘En los años 70, 80, logramos ponernos de pie, la pobreza cayó del 50% al 8%. La clase media, gracias a su esfuerzo y dedicación, logró transformar Chile. Y le tengo mucha confianza a esa gran clase media, que sigue siendo esforzada, basada en el mérito, preocupada de sus familias, de sus comunidades. Lo que pasa es que hoy esas condiciones se han deteriorado y hay que recuperarlas’.

—¿Cómo? La clase media ve un país que no crece y con alto desempleo.

‘Teniendo empatía. El problema de seguridad, por ejemplo, está afectando el derecho de las personas al libre tránsito. Cuando, además, hay un problema de empleo que ya llega al 10%, y 20% en los jóvenes. Hay que colocar todos los esfuerzos para ir resolviendo esos nudos, hablando de temas como la adaptabilidad. La educación tiene que estar mirando las habilidades que necesita la industria, y para eso los gremios podemos jugar un rol. Más los problemas de infraestructura; por ejemplo, durante la Exponor, pasé por el aeropuerto de Antofagasta, y había gente sentada en el piso, por falta de espacio, además de gorriones adentro, esto es un problema de política pública. Hemos perdido la capacidad de pensar en el largo plazo y puedo contribuir en esa discusión con mi visión desde el sector empresarial’.

—Pero las cifras no acompañan: la economía cayó 1,5%, y el desempleo y la inflación suben.

‘El Gobierno está haciendo un esfuerzo importante. Aquí llevamos mucho tiempo no haciendo bien las cosas, y rectificar esto va a tomar tiempo. La confianza es fundamental para el desarrollo de la actividad empresarial, todos los proyectos necesitan 10, 15 años. Y cuando uno no tiene claridad, pospone. El Gobierno, con las reformas que está implementando, va en la dirección correcta, pero lo importante es que haya apoyo transversal. Y la economía se va a recuperar. Hoy el drama es el desempleo, y debe ser la prioridad, y el Gobierno está viendo cómo implementar medidas para bajar eso’.

—El ministro Quiroz entró con un plan agresivo de ajuste fiscal, ¿llegó el momento de evaluarlo para apuntalar el empleo?

‘El ajuste que se está haciendo es correcto, porque hay que ordenar las cuentas. Dicho eso, la economía viene mostrando signos de debilidad hace mucho tiempo. Y para poder recuperarla son varios los sectores que se tienen que reactivar, sobre todo construcción e infraestructura. Y dada la emergencia que se está viviendo en el sector laboral, ojalá exista alguna política para ayudar y subsidiar la contratación. Así que espero que el Gobierno tome medidas’.

—¿Se debiera revaluar la intensidad del ajuste?

‘Debiera haber una excepción que es el drama del desempleo. Y se debieran buscar mecanismos, aunque tengan un costo fiscal, para reactivar el mercado laboral. Hay una serie de medidas que se pueden hacer especialmente en torno a las pymes. Se ha hablado de algún tipo de subsidio que considero que va en la dirección correcta. Y también ver cómo fortalecer sectores intensivos en mano obra, como es vivienda e infraestructura. Hay que recuperar la capacidad de llamar a concesionar una serie de obras en las cuales el dinero está. Tanto las compañías de seguro, los fondos de inversión, están disponibles para invertir. Y en vivienda, hay todo un sector pendiente con toda la permisología, especialmente con los terrenos. Y tenemos que escuchar a la Cámara Chilena de la Construcción sobre cuáles son las trabas que hacen que las viviendas sean más caras y menos accesibles de lo que era en el pasado’.

—Habla de reactivar la infraestructura, pero la inversión pública ha caído 26% en el año.

‘Veo la intención, obviamente la tarea del ajuste para ordenar las cuentas tiene consecuencia, pero espero, especialmente en torno al desempleo, que busquen proyectos que ayuden a reactivar el mercado laboral. Veo al Presidente y al ministro del Trabajo muy preocupados por esta situación y no tengo duda de que están pensando en algún mecanismo’.

—Pero dijo en Infinita que estamos llenos de proyectos rascas, ¿el sistema de concesiones está en crisis?

‘Hubo en un momento un cuestionamiento respecto al rol del sector privado en algunas actividades como son infraestructura. Y lamento mucho usar la palabra rasca, porque nuestro país no tiene nada de eso. Pero el corto plazo nos come. Estamos mirando los tiempos políticos de cuatro años y no tenemos mirada a largo plazo. Y la infraestructura necesita visión de largo plazo. Por ejemplo, hoy no tenemos un plan portuario; en vivienda pasa lo mismo; en carreteras. No entiendo cómo puede ser que acá se construyan líneas de metro y no haya una línea en provincia, un sistema ferroviario que una el sur de Antofagasta con Mejillones; un metro que pueda llegar a Quintero a través de Concón. Hay algo que estamos haciendo mal. La gente de provincia se siente de segunda clase y tiene razón. Y tenemos que ir mostrando señales de que sí estamos avanzando’.

‘El sector empresarial tiene que levantar más la voz’

—¿El Gobierno escucha hoy al sector privado?

‘Ha habido un problema de comunicación desde hace bastante tiempo. En algunos casos, por razones de ideología, y otras porque también el sector empresarial tiene que levantar más la voz. Nosotros, como empresa, nunca hemos dejado invertir en Chile, porque le tenemos confianza, pero esto es algo que tenemos que contagiar a muchos otros empresarios que todavía ven con duda lo que va a ocurrir, especialmente en el tema político’.

—¿En qué sentido, ya se aprobó el proyecto de Reconstrucción con la invariabilidad y la rebaja tributaria?

‘El sector privado arriesga sus ahorros, el capital, y es muy cuidadoso respecto a las expectativas que hay. Y hoy día está preocupado por la discusión política que muchas veces está muy ideologizada y muy lejana de las preocupaciones de la ciudadanía. Y la desafección implica que hay algo que no estamos haciendo bien. Lo que se necesita es tener oportunidades laborales, tener acceso a la casa propia, etc.’.

—¿Es un problema de expectativas?

‘Sí, las empresas posponen, porque están esperando las señales. Ahora, esas señales van a llegar. Chile tiene todas las condiciones para que eso ocurra. Entonces, a las empresas que se adelanten les va a ir muy bien. Este cambio en Chile no requiere de un cambio de las condiciones externas, es un problema 90% interno. Y lo tenemos que resolver nosotros’.

—¿Pero el ministro Quiroz debe abrir la billetera? Los ministros le han pedido recursos públicamente.

‘Es una tensión natural. En Chile nos hemos acostumbrado a ir deteriorando nuestras finanzas públicas con algunos proyectos bien intencionados, pero que son malos. Estoy seguro de que lo que está haciendo el ministro Quiroz debe dejarlo varias noches sin dormir, porque es muy difícil tener que parar inversiones que sabe que tienen un impacto positivo, pero que hay que ordenar y priorizar. Y han estado priorizando correctamente. Ahora esperemos que la economía empiece a crecer para generar los recursos, ir recuperando la inversión y que venga una cooperación público-privada. Estamos pasando por un momento difícil, pero los frutos se van a ver muy pronto y se van a reflejar en las cifras’.

—El mundo va a crecer 3% y nosotros menos de 1%, el BC ajustó las proyecciones. ¿Por qué deberían venir mejores cifras?

‘Porque le tengo confianza a Chile. Este es un problema interno de tener confianza y poder unirnos y empezar a diseñar políticas públicas que vayan atendiendo cuáles son los dolores que tienen, especialmente las pymes. Y para eso la CPC tiene que jugar un rol como puente. Y puedo colaborar en esto y construir un proyecto país a 20, 30 años plazo. Ahora esto no va a pasar de un mes para otro, pero sí puede ser en los próximos 6, 12, 18 meses’.

—¿El sector privado tiene las mismas ganas que usted? Salieron US$ 2.000 millones en el primer semestre y se percibe desánimo.

‘He escuchado ese desánimo y creo que están equivocados. El momento para invertir en Chile es ahora y aquellos que no lo hagan van a dejar pasar muy buenas oportunidades, porque (están) las condiciones en nuestra industria minera, con el cobre y los precios, el litio; la industria forestal, las oportunidades de producir energía; le tengo mucha confianza a Chile’.

—¿Cuánto está invirtiendo su empresa?

‘Acabamos de terminar las expansiones del puerto de Coquimbo y un terminal en Mejillones; de tomar el control de Puerto Coronel en el sur. Y estamos tomando aire, porque se vienen licitaciones grandes a fines de la década por la renovación de las concesiones de Iquique, Valparaíso, San Antonio y San Vicente, así que lo estamos estudiando; todavía no sabemos las reglas en cuáles podemos participar, pero seguimos muy confiados en que este es un sector fundamental para el desarrollo futuro. Los empresarios necesitan certezas. Y esas certezas, a medida que vayan pasando los meses, van a volver. De hecho, hay más que hace 4 o 5 años’.

—¿Qué certezas, que no salga nuevamente un gobierno de oposición?

‘La alternancia es sana y va a llegar. Lo importante es que no comprometa ciertas políticas de Estado y ciertas reglas del juego que son importantes para esa certeza. No podemos seguir haciendo reformas tributarias cada dos años, no podemos estar cuestionando el rol del sector privado, nuestras reglas básicas. No conozco un país que pueda desarrollarse sin el empuje y la cooperación público-privada. Ya se ve un respaldo al sector privado, no solo del Gobierno, sino también de la oposición, y así las certezas van a llevar a que la gente empiece a tomar decisiones de invertir. Y eso creo que va a ocurrir en los próximos meses, porque yo veo una legítima y válida preocupación tanto de gente del Gobierno como de la oposición de que no podemos seguir de esta manera sin entregar esta certeza. Tenemos que hablar del país que queremos construir, a dónde queremos llegar, qué queremos en términos de seguridad, nos falta un proyecto país para los próximos 20, 30 años. Las condiciones económicas y el capital humano están’.

—¿Y están dadas las condiciones si no hay recursos, el desempleo está alto y los precios suben?

‘Esa es la razón (por la) que me estoy presentando a la CPC, porque yo conozco a mucha de la gente no solo del Gobierno, sino también de la oposición, y creo ser bastante transversal. Y también conozco bien las ramas de la CPC. El sector privado tiene que levantar la voz para contribuir con humildad, pero con determinación respecto al país que queremos construir. Y lo que falta es transformar esto en una épica. Falta reencontrarnos, y quiero ayudar a través de esta posición a formar ese sentimiento, en energía y determinación no me voy a quedar, así que espero contar con el apoyo para asumir esta responsabilidad. Una de las mejores medidas que se podrían tomar es tener una política del respeto, de volver a respetar a las otras personas, de ser amable. Al ministro Quiroz le cuesta cero, es una política pública que no tiene costo fiscal. Y la amabilidad, solo ese cambio de actitud puede mover montañas y cambiar nuestro país’.

Recuadro
‘Se debieran buscar mecanismos, aunque tengan un costo fiscal, para reactivar el mercado laboral’.

‘Fui forjado en competencia y encuentro muy valioso para Chile que haya más de un candidato para la CPC’
—¿Qué viabilidad ve de que de manera inédita un mismo gremio, Sofofa, vuelva a presidir la CPC?
‘Eso formalmente no está condicionado. Y el presidente de la CPC representa a las seis ramas. Y por mi carrera empresarial, tengo conocimiento de varios de los sectores. Y a raíz de mi rol en Sofofa y como participé en la CPC, conozco bien a las ramas y a sus integrantes y conmigo siempre van a tener las puertas abiertas para levantar cualquier inquietud. Voy a poner todo el esfuerzo para representar eso bien frente a la autoridad’.
—La SNA levantó ya un candidato, ¿le han dado el apoyo otras ramas?
‘Sí, ellos todavía tienen que debatir internamente, pero no tengo duda de que voy a tener el apoyo de alguna de las ramas a mi candidatura. Ahora, fui forjado y formado en competencia y encuentro muy valioso para Chile que haya más de un candidato, podemos tener un muy buen debate de ideas, y si gana otro voy a colocar todo mi apoyo, dando a conocer mis ideas, pero acá el bien superior es que la CPC ayude a diseñar buenas políticas públicas para que Chile recupere la senda al desarrollo’.
—Sería primera vez en años que no hay un candidato de consenso.
‘Los tiempos están cambiando. Todos estamos aún bien afectados por el estallido social, la pandemia y el proceso constitucional. Antes no había mucho interés, y que hoy sí exista habla bien de la sociedad civil. Muchos están muy comprometidos y sabemos que si no nos involucramos, después no podemos reclamar porque Chile no recupera la senda del desarrollo. Estamos pasando por un período donde todavía hay dudas de algunos, yo no las tengo, sé que Chile va a salir adelante’.
—¿Por qué debería ser el próximo presidente y no, por ejemplo, alguien de la construcción que es el sector más golpeado?
‘Todos tienen los méritos. La razón por la cual me presento es porque tengo la experiencia empresarial de más de 35 años. Presidí Sofofa, participé casi 10 años en Icare. Estoy en el CEP; fui representante de Chile frente al APEC. Entonces entiendo bien cuál es el desafío siendo el comercio exterior el 50% de PIB. Y espero contar con el apoyo para que juntos podamos cambiar el ánimo y transformar esta incerteza en optimismo’.

‘El sector privado tiene que levantar la voz para contribuir con humildad, pero con determinación respecto al país que queremos construir’.