Sin Agricultura, no hay alimentos.

SAN y Seguridad sellan alianza para frenar ola de robos que asolan al agro en el Limarí

Tras reunión con la seremi de la cartera, se coordinarán acciones ante la ola de robos de maquinaria y productos que afecta especialmente a Ovalle y Punitaqui. El gremio urge a los agricultores a utilizar los canales digitales de denuncia para frenar la impunidad en las zonas rurales.
El panorama en el agro no ha sido fácil.

Porque además de la sequía que se arrastra por años, y la falta de relevo generacional, se suma un tema aún más complejo: la inseguridad.

Sí, los robos de maquinaria, herramientas y mercadería se han transformado en una «cuestión desatada», con pérdidas millonarias que amenazan con dar el tiro de gracia a un sector ya golpeado por la escasez hídrica.

Ante esta crisis, la Sociedad Agrícola del Norte (SAN), encabezada por su presidenta María Inés Figari, sostuvo un encuentro estratégico con la seremi de Seguridad Pública, María José Duarte.

Y el objetivo fue claro: pasar a medidas drásticas de cooperación público-privada para detener a las bandas que operan con impunidad, especialmente en la provincia del Limari. «Los robos del sector son el problema mayor y que siguen en aumento, entonces ahora debemos tomar medidas más drásticas.

Y ellos están absolutamente de acuerdo que aqui hay que cambiar la estrategia, con mucha cooperación del lado nuestro … ».

Uno de los puntos más controvertidos discutidos fue la actual legislación que rige para los delitos en zonas rurales.

Para el gremio, existe una inequidad legal que favorece al delincuente. «Es un tema que lo tenemos presente siempre.

Tu propiedad no puede estar dividida en dos si estás en un mismo rol y pagas contribuciones por todo.

No es posible que en una parte de tu propiedad los castigos sean más fuertes y en la otra no», explicó Figari.

La lider gremial se refiere a la tipificación de «robo en lugar no habitado», la cual suele aplicarse cuando el delito ocurre en galpones o potreros alejados de la casa patronal, resultando en penas significativamente menores, incluso cuando se trata de robos de tractores o maquinaria de alto valor.

LIMARÍ BAJO ASEDIO Aunque el problema es transversal, la situación en Ovalle, particularmente en el camino hacia Punitaqui, ha alcanzado niveles críticos, reconoce.

Esto, porque la cercanía con la ciudad permite a los delincuentes sustraer productos agrícolas y maquinaria para reducirlos y venderlos rápidamente en la misma ciudad. «Los sinvergüenzas van a vender a la misma ciudad lo que se roban adentro», fustigó la presidenta de la SAN, subrayando que la sensación de desprotección ha llevado a muchos productores a bajar los brazos.

Un pilar fundamental de la nueva estrategia será retomar la denuncia.

Según lo analizado con la seremi, existe un alto número de delitos que no están ingresando al sistema oficial porque los agricultores, al no ver resultados inmediatos, han dejado de informar a las policías.

Sin embargo, desde la SAN advierten que sin esos datos es imposible exigir mayores recursos o patruIlajes. «Necesitamos recalcar que toda la gente denuncie, y es el llamado que hacemos como Sociedad Agrícola.

Entonces ahora que vemos que si hay interés en que esto se resuelva, nuestra cooperación es solo eso, y que no es tanto pedir, sino que la gente denuncie», enfatizó Figari, recordando que hoy el trámite se puede realizar de forma digital a través de las plataformas de Carabineros y la PDI, evitando traslados innecesarios.

El agro regional espera que este cambio de estrategia sea el punto de inflexión para devolver la tranquilidad a las familias.

Y reitera: «Lo que pasa es que la gente como no ve ningún resultado, no informa, ya no se hacen las denuncias.

Entonces eso es lo que tenemos que retomar de nuevamente». .

Una agenda común para la ganadería chilena

La reciente conformación del Comité Ganadero Bovino, al alero de la Sociedad Nacional de Agricultura, marca un paso relevante para la ganadería chilena. No sólo porque reúne a actores clave de la cadena, como Fedecarne, Faenacar y Afech, sino porque responde a una necesidad que el sector venía planteando hace tiempo: avanzar con una voz común, una mirada de largo plazo y una agenda compartida para fortalecer la actividad.

La ganadería bovina cumple un rol fundamental en el desarrollo productivo del país. De acuerdo con cifras de Odepa, en base al Censo Agropecuario y Forestal 2021, Chile cuenta con cerca de 2,5 millones de cabezas de ganado bovino, de las cuales un 69,6% corresponde a ganado de carne y doble propósito. Además, el 28% de las unidades silvoagropecuarias declara que sus principales ingresos provienen de la ganadería.

Detrás de esas cifras hay productores, familias, trabajadores, ferias ganaderas, plantas faenadoras y territorios donde esta actividad sostiene empleo, inversión y arraigo rural.

Pero junto con ese aporte, también enfrentamos desafíos importantes. Uno de los temas centrales es la necesidad de recuperar y fortalecer la masa ganadera nacional, que según las mismas cifras ha disminuido un 27% respecto del censo de 2007. Esta realidad debe preocuparnos como país, especialmente si queremos proyectar una producción bovina más competitiva, con mejores condiciones para los productores y con capacidad de responder a las oportunidades que ofrecen los mercados.

PRIORIDADES Y PROPUESTAS
Chile cuenta con atributos relevantes: sanidad animal, trazabilidad, experiencia exportadora, producción en base a praderas y una reputación que debemos cuidar y potenciar. Sin embargo, esos atributos no bastan por sí solos. Para transformarlos en oportunidades reales, necesitamos trabajar unidos como cadena, con una estrategia que permita fortalecer la competitividad, mejorar las condiciones productivas y proyectar el crecimiento del rubro.

En ese sentido, el Comité Ganadero Bovino abre una oportunidad concreta para ordenar prioridades y construir propuestas. Entre los primeros temas que deberán abordarse están la sanidad animal, la trazabilidad, la competitividad de los productores, la promoción de la carne chilena y la generación de condiciones que permitan dar mayor estabilidad y proyección a la actividad.

También valoramos que una de las primeras acciones del comité haya sido solicitar al Ministerio de Agricultura avanzar en la instauración del Día Nacional de la Carne Chilena.

Más que una celebración comercial, se trata de reconocer el trabajo de miles de personas que forman parte de esta cadena y de acercar el campo y la ciudad en torno a un alimento presente en la vida cotidiana de millones de familias.

UNIÓN
La ganadería chilena tiene desafíos, pero también tiene futuro. Para aprovecharlo, necesitamos representación sólida, colaboración entre los distintos eslabones y una visión compartida. Ese es el sentido de este comité: trabajar unidos para fortalecer una actividad que aporta al desarrollo productivo, al empleo rural y al futuro del sector agropecuario nacional.

Antonio Walker, presidente de la SNA: “Hay que generar los incentivos para que Chile vuelva a crecer”

El presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Antonio Walker, abordó en La Mañana de Agricultura la reciente gira que el Presidente José Antonio Kast realizó por Sudamérica para posicionar a Chile como un destino para la inversión extranjera.

“Chile tiene un nombre del que muchas veces acá no nos damos cuenta. Un nombre que es visto como un país que tiene una de las agriculturas más sustentables del mundo. Donde hay inocuidad, donde hay trazabilidad, donde hay muy buena calidad y condición de nuestros productos”, declaró.

“También vimos la admiración que hay de Paraguay y Uruguay con Chile . Entonces creo que tenemos que volver a generar los incentivos para que Chile urgentemente vuelva a crecer. Porque pusimos el piloto automático por ahí por el 2014. Y eso nos ha hecho estancarnos”, añadió.

En ese sentido, el presidente de la SNA recalcó que “nos estancamos con un crecimiento del 1,8% en 2014 a un 2% a la fecha y vemos cómo Paraguay está creciendo al 5% o 6%”.

Por otro lado, Antonio Walker comentó la crisis de seguridad en la Macrozona Sur, afirmando que “l a seguridad es tema número uno en las comunas rurales de Chile.

Hay avances, pero todavía no son suficientes.

No podemos permitir que haya territorios en Chile que sean autónomos, que no impere el Estado de Derecho”.

“Hemos visto en el Barómetro de la Sociedad Nacional de Agricultura que un 77,4% de los agricultores han sido víctimas de un robo con violencia. Hemos visto homicidios en los sectores rurales que nunca antes habíamos visto”, advirtió.

“¿Para qué decir los robos de insumos, de maquinarias, de equipos, en fin, de tractores? E stamos viviendo un nivel de inseguridad muy grande, muy incentivado por bandas de crimen organizado que se han desplazado a los sectores rurales donde tenemos mucho menos protección policial”, cerró.

El potencial desaprovechado para la agricultura: 20% de aguas tratadas llegan al mar

El reúso del recurso podría fortalecer la resiliencia de Chile frente al cambio climático, aunque persisten desafíos de infraestructura, financiamiento y coordinación institucional.
Mientras la agricultura enfrenta una disponibilidad hídrica cada vez más incierta, millones de metros cúbicos de agua tratada terminan en el mar cada año.

Chile genera cerca de 38 metros cúbicos por segundo (m³/s) de aguas residuales tratadas. Una parte importante ya se reutiliza indirectamente en cuencas agrícolas, pero alrededor de 8 m³/s —aproximadamente 20%— continúa perdiéndose a través de emisarios submarinos.En gran parte del país, la recuperación ya forma parte del ciclo hídrico. Según la Asociación Chilena de Desalación y Reúso (Acades), alrededor de 30 m³/s de aguas residuales tratadas por plantas sanitarias son descargadas en ríos y esteros donde vuelven a ser utilizadas, principalmente por la agricultura.

‘El reúso de aguas continentales es una realidad y está operando sin inconvenientes’, señala Juan Pablo Matte, secretario general de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA). A su juicio, el principal potencial se encuentra en los cerca de 8 m³/s que hoy son descargados al mar mediante emisarios submarinos ubicados frente a ciudades como Valparaíso, Arica, Iquique, Antofagasta y Coquimbo.

Si la totalidad de ese volumen estuviera disponible para riego, equivaldría a unas 25.000 hectáreas adicionales, cifra que representa cerca del 2,8% de la superficie regada del país. ‘Puede parecer poco, pero en zonas específicas es una superficie importante’, agrega Matte. Y detalla que el mayor potencial se concentra precisamente en territorios cercanos a las ciudades costeras, como los valles de Aconcagua, Quillota, Coquimbo y otras zonas del norte del país donde la escasez hídrica se ha vuelto cada vez más recurrente.

Según Rafael Palacios, vicepresidente ejecutivo de Acades, ese caudal podría cubrir entre un 8% y un 12% de la demanda hídrica agrícola. El problema es que, hoy, apenas una fracción mínima de ese potencial se aprovecha efectivamente, asegura.

No depender de la lluvia

Dado que las precipitaciones son cada vez más variables, el principal atractivo de la reutilización de aguas no está necesariamente en el volumen disponible, sino en su estabilidad.

‘El reúso tiene una ventaja única importante de comprender: es una fuente hídrica permanente y predecible mientras exista consumo humano’, sostiene Ulrike Broschek, subgerenta de Sustentabilidad de Escenarios Hídricos 2030. A diferencia de otras fuentes afectadas por la variabilidad climática, la ejecutiva resalta que las aguas residuales tratadas ofrecen un suministro constante que puede dar resiliencia a territorios con escasez hídrica.

Esto explicaría además por qué el reúso aparece cada vez con más frecuencia en las estrategias de adaptación al cambio climático. Para Juan Pablo Boisier, investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), se trata de una alternativa especialmente atractiva porque los requerimientos de tratamiento para uso agrícola son menores que los exigidos para consumo humano.

‘El reúso puede transformarse en una herramienta de adaptación, pero su éxito debe evaluarse en función de su capacidad para reducir la presión total sobre los recursos hídricos’, advierte.

La distinción no es menor. Para Boisier, generar más agua disponible no necesariamente reduce el estrés hídrico. Para que el reúso cumpla su promesa —explica—, debe sustituir parte del uso de fuentes convencionales y no solo expandir la demanda.

La real barrera

Para los especialistas, el principal obstáculo está en llevar el agua desde las ciudades costeras hasta las zonas agrícolas, financiar la infraestructura requerida y desarrollar modelos de negocio capaces de sostener proyectos de largo plazo. Por ello, a diferencia de otras fuentes de agua, el reúso exige coordinar sanitarias, agricultores, autoridades y potenciales usuarios industriales bajo esquemas que hoy siguen siendo excepcionales en Chile.

‘No hay infraestructura que permita tomar el agua a nivel de las ciudades costeras y devolverla a los valles ubicados aguas arriba’, afirma Matte. Y agrega que esa infraestructura, compuesta por tuberías, estaciones de bombeo y sistemas de distribución, es similar a los proyectos de desalación. Para el secretario general de la SNA, la clave está en encontrar cultivos capaces de absorber ese costo y generar contratos de suministro de largo plazo que permitan viabilizar las inversiones.

‘El problema es cómo construimos los incentivos para que estas soluciones ocurran a escala’, añade Broschek.

La respuesta —coinciden los expertos— está en encontrar una fórmula que permita llevar el agua desde la costa hasta los campos a un valor que los usuarios estén dispuestos a pagar.

Actualmente, el costo del tratamiento y transporte del agua reutilizada puede superar el dólar por metro cúbico, una cifra difícil de incorporar para muchos cultivos agrícolas. ‘Cuando encontremos un modelo atractivo que despierte el interés de usuarios agrícolas por solventar el costo de la seguridad hídrica, estos proyectos podrán desarrollarse más extensivamente’, plantea Palacios.

Juan Pablo Matte, en tanto, menciona que para que esto ocurra se requerirán contratos de suministro a 20 o 30 años, aún poco comunes en la agricultura chilena. En paralelo, distintos especialistas sostienen que el desarrollo del reúso requerirá mecanismos de financiamiento público y privado, ya que los beneficios de una mayor seguridad hídrica suelen extenderse más allá de quienes consumen directamente el agua.

Sin embargo, la percepción ciudadana no siempre acompaña esa urgencia. Según un estudio de Acades y Criteria, solo un 12% de los chilenos considera prioritaria la inversión en infraestructura hídrica, pese a que el 78% declara estar preocupado por el cambio climático.

Recuadro
La experiencia internacional

El reúso puede transformarse en una fuente relevante para la agricultura cuando deja de abordarse como un proyecto aislado y pasa a formar parte de una estrategia hídrica de largo plazo.

Según la Asociación Española de Desalación y Reutilización (AEDyR), más del 60% del agua regenerada del país se destina a usos agrícolas, y regiones como Murcia reutilizan más del 90% de sus aguas residuales tratadas. El desarrollo de infraestructura, marcos regulatorios específicos e inversiones públicas permitieron convertir la reutilización en un complemento habitual para el riego.

‘La principal lección internacional es que el reúso despega cuando se integra como parte de una política de desarrollo territorial y seguridad hídrica nacional’, señala Ulrike Broschek, subgerenta de Sustentabilidad de Escenarios Hídricos 2030.

Avanzar en nuevas fuentes de agua también choca con la percepción. Según Acades, el 47% de los chilenos piensa que en el país hay agua en abundancia, pese a que la década 2016-2025 fue la más seca registrada.

Por ello, a diferencia de otras fuentes no convencionales, el reúso ofrece algo especialmente valioso en un escenario de cambio climático: disponibilidad relativamente constante y cercana a los principales centros de demanda.

Por qué los jóvenes huyen del campo: La batalla del agro chileno por asegurar el recambio generacional

“Queremos que la vida rural sea una opción real para las futuras generaciones, que no tengan la obligación de exiliarse en la ciudad en busca de mejores oportunidades y que, por el contrario, el campo sea sinónimo de calidad de vida, de innovación y de futuro”. La frase fue pronunciada por el expresidente Gabriel Boric en Enagro 2023, pero volvió a tomar fuerza hace algunas semanas. Esto, en medio de un fenómeno que afecta a los campos del mundo y también al chileno: la fuga de jóvenes ¿Por qué no ven futuro en el mundo rural?

El tema volvió a la palestra luego de las advertencias del sector lechero sobre un masiva reducción de productores, que se explica por las dificultades para sostener operaciones en un contexto de mayores costos, exigencias productivas y, también, cambios generacionales. Según el ministro del Agricultura, Jaime Campos, “las nuevas generaciones no quieren trabajar en el mundo rural porque lo consideran más inseguro y tienen la percepción de que en la ciudad estarán más protegidos”. Visión de los gremios Desde los gremios y la academia reconocen que el fenómeno existe, aunque con matices. Para Antonio Walker, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), el problema responde a una tendencia de largo plazo: la migración desde las comunas rurales hacia los grandes centros urbanos. “Si uno ve los datos del INE, entre un 25% y un 27% de la población vive en comunas rurales. El 40% vive en Santiago y el joven ha emigrado de las comunas rurales a las grandes ciudades”, señaló. A su juicio, detrás de esa decisión hay factores culturales, de entretención y, sobre todo, brechas persistentes entre el mundo rural y urbano en educación, salud, vivienda, infraestructura y servicios. Walker sostuvo que se trata de “un fenómeno mundial”, pero advirtió que en Chile se vuelve particularmente relevante considerando que 263 de las 345 comunas del país son rurales y que la población de esos territorios ha ido envejeciendo.

Cumbre Mercosur y reuniones bilaterales: la agenda de Kast en su segunda gira internacional

Este es el segundo viaje fuera del país del mandatario desde que llegó a La Moneda en marzo.
A las 16:00 horas de este lunes 29 de junio, el presidente inició su desde que llegó a La Moneda.

Su primer destino será Paraguay , donde el martes, asistirá en Luque -ubicada a unos 11 kilómetros de la capital Asunción- a la sesión plenaria de presidentes de los Estados Parte del Mercosur y Estados Asociados que se desarrollará enla sede de la Confederación Sudamericana de Fútbol.

La instancia estará marcada por la entrega de Paraguay de la titularidad pro témpore del bloque a Uruguay . A eso se suma la implementación del acuerdo con la Unión Europea (UE), el futuro del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (Focem) y el avance de otros pactos comerciales.

Kast aprovechará también de reunirse con diversos mandatarios , como su par de Ecuador, Daniel Noboa, según se adelantó.

Una vez finalizada la cumbre, el Presidente realizará una visita de Estado a Asunción donde tratará asuntos de integración y suscribirá acuerdos. Ahí se reunirá con su homólogo Santiago Peña, luego de que se sumara al acuerdo Compromiso de Santiago contra el crimen organizado transnacional. Una vez finalizada la reunión privada, ambos realizarán una declaración conjunta en el Palacio de López.

La segunda gira internacional de José Antonio Kast continuará en Uruguay , donde se reunirá con el presidente Yamandú Orsi el miércoles en la tarde. El objetivo de la cita será estrechar los lazos bilaterales.

En tanto, el jueves participará en un seminario de inversiones donde estará acompañado de una comitiva de empresarios chilenos el cual lo integra la presidenta de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Susana Jiménez; la presidenta de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), Rosario Navarro, y el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Antonio Walker.

Gremios empresariales concuerdan en necesidad de aprobar megarreforma, pero difieren en si debe ser por consenso amplio

De cara a la discusión en particular del proyecto en la comisión de Hacienda del Senado, si bien desde el sector privado resaltan su importancia para que la economía vuelva a crecer e impulsar la inversión, mientras algunos dirigentes creen que es relevante un apoyo más allá del oficialismo, otros no lo ven como algo cardinal.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha señalado que está abierto a acercar posiciones con el bloque opositor para lograr un respaldo más amplio de la megarreforma que comenzará su discusión en particular en la comisión de Hacienda del Senado la próxima semana.

Pese a ello, el secretario de Estado ha destacado el hecho de que ya tienen los votos para su aprobación: “Hay un plano formal donde hemos recibido propuestas por escrito. Y hay un plano un poco más efectivo, que son las conversaciones. Conversaciones ha habido muchas, y creo que en función de eso vamos a poder converger a lo que fuera algunos ajustes que se podrían hacer en la ley. Siempre es bueno tener más apoyo, pero quiero decir algo, lo que tenemos es suficientemente bueno”, señaló hace unos días Quiroz a T13 radio.

Desde el sector privado resaltan lo importante que es este proyecto para que la economía vuelva a crecer e impulsar la inversión, sin embargo, hay dos visiones sobre la necesidad de que se logre un mayor consenso para ser aprobado, de modo de asegurar una estabilidad de más largo plazo.

El presidente de Icare, Holger Paulmann, afirma que “ conviene distinguir legitimidad de estabilidad. La legitimidad está asegurada si se aprueba con los quórum que fija la Constitución, eso no está en discusión”. No obstante, apunta que “lo deseable es que además sea estable en el tiempo, y eso se logra cuando las normas son ampliamente compartidas. Lo vimos con pensiones. Para el sector privado esto es clave, porque para invertir y crear empleo lo que importa son reglas claras, estables y duraderas”.

Paulmann plantea que en esta discusión “hay algo de fondo: que construir esos acuerdos cueste tanto no es propio de esta reforma, sino síntoma de un sistema político fragmentado que amerita ponerse al centro de la conversación, porque sin un sistema político que facilite acuerdos, cada reforma seguirá siendo cuesta arriba”.

Loreto Seguel, presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, tiene una mirada similar: “ Las reformas que buscan impulsar el crecimiento, la inversión y el empleo siempre serán más sólidas cuando nacen de acuerdos amplios. Chile necesita dar señales de estabilidad y de visión de largo plazo; brindar las certezas mínimas para invertir y poder desarrollar proyectos de impacto sostenible que benefician a las regiones y traen prosperidad a las personas”. Por ello, la dirigenta gremial aboga para que “una iniciativa de esta relevancia logre convocar el mayor consenso posible, no solo en el Congreso, sino también en amplias instancias de colaboración público-privada, porque cuando el crecimiento se transforma en un objetivo compartido, todo el país gana”.

Por su parte , Carolina Cuevas, presidenta Cámara de Centros Comerciales, asevera que “las reglas del juego legislativas están establecidas claramente en la Constitución y, por lo tanto, si se aprueba por los quórum establecidos en ella, esas normas serían válidas y legítimas”.

Pero también pone sobre la mesa que “el propio gobierno ha informado que su interés es alcanzar el mayor consenso posible en el proyecto de reconstrucción, lo que estimamos muy positivo. El conjunto de normas que se ha propuesto va a contribuir significativamente a la recuperación económica, que es la condición esencial para fomentar el crecimiento y el empleo”.

La otra mirada

Una visión distinta tiene Alfredo Echavarría, presidente de la Cámara Chilena de la Construcción, quien sostiene que “lo más importante y urgente frente a la compleja situación que enfrenta el país en materia de empleo, crecimiento y estrechez fiscal, es avanzar en la aprobación del proyecto de ley de Reconstrucción Nacional. Esta iniciativa contiene medidas que apuntan a reactivar la economía, impulsar la inversión y contribuir a la generación de empleo, que hoy debe ser una prioridad nacional”, sin dar tanta relevancia a si se logra o no con un apoyo más amplio.

Una posición parecida tiene José Pakomio, presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), cuyo juicio es que la megarreforma “busca abrir un nuevo camino, con ejes orientados a devolver el impulso al sector privado, generar nuevos incentivos para la inversión y crear las condiciones para un crecimiento sostenido”.

Por esta razón, indica que “más que quedarnos en la discusión sobre la forma, creemos que es momento de concentrarnos en el contenido y en la capacidad real de este proyecto para entregar soluciones efectivas, otorgar certezas y permitir que el país vuelva a crecer”.

Pakomio añade que “para el sector privado, la estabilidad tributaria es un elemento fundamental, porque las empresas necesitan reglas claras y previsibilidad para invertir y generar empleo de calidad. En ese contexto, y considerando el estancamiento económico y laboral que ha enfrentado Chile en los últimos años, coincidimos con diversos analistas en que es urgente avanzar en esta reforma, incluso si ello ocurre por un margen estrecho”.

A su vez, Antonio Walker, presidente de la SNA, subraya que “ todos quisiéramos que cualquier proyecto de ley fuera aprobado por una gran mayoría, no hay ninguna duda de eso, pero si eso no ocurre, la democracia respeta las votaciones cuando un voto hace la diferencia. Son las reglas de la democracia”. Para Walker, “el país no resiste un día más con el actual régimen tributario, que le ha restado mucha competitividad a Chile frente a muchos otros países, y no resiste un día más con la permisología actual”.

Por último, la gerenta general de la Asociación de Alimentos y Bebidas (AB Chile), Marisol Figueroa, manifiesta que “para la industria este proceso es significativo, porque las definiciones que se adopten tendrán impacto en materias fundamentales para el desarrollo del país, como la certeza jurídica y las condiciones para la inversión”.

Diputado Daniel Lilayú impulsa plan nacional de seguridad rural y unidades especializadas para combatir delitos en el campo

El proyecto de resolución solicita al Presidente de la República fortalecer la presencia policial, crear equipos especializados para investigar delitos agropecuarios y desarrollar una estrategia nacional para enfrentar el crimen organizado en zonas rurales.

El diputado de la UDI e integrante de la comisión de Agricultura Daniel Lilayú, presentó un proyecto de resolución mediante el cual solicita al Presidente de la República instruir al Ministerio de Seguridad Pública la elaboración e implementación de un Plan Nacional de Seguridad Rural, junto con la creación de unidades policiales especializadas para prevenir e investigar los delitos que afectan crecientemente al mundo agrícola y ganadero del país.

La iniciativa surge ante el preocupante aumento de la delincuencia en sectores rurales, fenómeno que ha evolucionado desde delitos aislados hacia estructuras criminales organizadas que operan con altos niveles de violencia y sofisticación. Según antecedentes recopilados por la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), más del 77% de las empresas agrícolas ha sido víctima de robos durante el último año, mientras que las pérdidas económicas para el sector superan los US$530 millones anuales.

“El campo chileno se siente abandonado. Miles de agricultores, pequeños productores y trabajadores rurales viven con temor permanente frente al robo de ganado, maquinaria agrícola y la usurpación de predios. No podemos permitir que existan chilenos de primera y segunda categoría dependiendo de dónde viven”, afirmó el diputado Lilayú.

El parlamentario gremialista explicó que una de las principales dificultades para enfrentar este fenómeno es la falta de especialización institucional. Actualmente, ni las policías ni el Ministerio Público cuentan con unidades dedicadas exclusivamente a la investigación de delitos rurales y agropecuarios, situación que dificulta la persecución efectiva de bandas organizadas que operan en amplios territorios del país.

Por ello, el proyecto propone reforzar la dotación de Carabineros en sectores rurales, especialmente en las regiones del Maule, Biobío, La Araucanía y Los Lagos, además de impulsar la creación de unidades especializadas dentro de Carabineros y la Policía de Investigaciones, con personal capacitado para investigar abigeato, robo de maquinaria agrícola, usurpación de predios y otros delitos que afectan al sector productivo.

Asimismo, la resolución solicita establecer una mesa de trabajo entre el Ministerio de Seguridad Pública y el Ministerio Público para promover la creación de una unidad especializada en delitos rurales, permitiendo fortalecer las capacidades investigativas y mejorar la persecución penal de estas organizaciones criminales.

Entre las medidas complementarias, la iniciativa plantea implementar sistemas de georreferenciación para los llamados de emergencia al 133, incorporar el delito de abigeato en las sesiones del Sistema Táctico de Operación Policial (STOP) y dotar a las policías de equipamiento técnico adecuado para la correcta identificación y persecución de estos ilícitos.

“Quienes trabajan la tierra producen los alimentos que llegan a la mesa de todos los chilenos. Merecen que el Estado esté presente y garantice condiciones mínimas de seguridad. Este proyecto busca entregar herramientas concretas para recuperar la tranquilidad en nuestros campos y devolver la confianza a quienes hoy sienten que denunciar no sirve de nada”, concluyó el diputado Daniel Lilayú.

La amenaza productiva del “Súper Niño”

El temido fenómeno climático, que normalmente trae lluvias intensas en invierno y primavera, y altas temperaturas en verano, comenzó oficialmente la semana pasada. Y sus primeros efectos ya se sienten en la pesca. Otros rubros productivos, que viven de las condiciones climáticas, como el agro o el forestal, están preocupados y ocupados elaborando planes para enfrentarlo.

No existe discusión entre los climatólogos sobre si habrá o no Fenómeno de El Niño. Porque la temida condición climática empezó oficialmente la semana pasada. La conversación hoy es si se tratará de un escenario fuerte o extremo. Y los números apuntan a lo peor, al que llaman ‘Súper Niño’.

‘El Niño-Oscilación del Sur’ (ENSO por su sigla en inglés) es el nombre oficial de este fenómeno, que normalmente trae a Chile fuertes lluvias en la temporada invierno-primavera y calor extremo en el verano. Todo a partir de un alza en la temperatura de la superficie marina, en la zona ecuatorial del océano Pacífico, superior a los 0,5 grados.

Y esta condición ya ocurrió, según dijo el 11 de junio la estadounidense Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por su sigla en inglés): ‘el sistema acoplado océano-atmósfera reflejó el inicio de las condiciones de El Niño’, al evaluar la temperatura superficial del océano en el Ecuador, que se elevó 0,7 grados.

El modelo matemático del NOAA anticipa que El Niño se intensificará durante el verano austral de 2026-27, pero la peor predicción es que ‘existe un 63% de probabilidad de un El Niño muy fuerte entre noviembre y enero’.

‘Los modelos estacionales sugieren que el evento en desarrollo probablemente sea uno de los cuatro más intensos registrados en los últimos 50 años. Es decir, que alcanzaría a la categoría conocida como ‘Súper Niño’. La última vez que tuvimos un evento así fue el 2015-2016″, advierte Raúl Cordero, profesor de la Universidad de Santiago.

El climatólogo comenta que estos fenómenos duran actualmente cerca de 12 meses, entre el segundo semestre de un año y el primero del siguiente, por lo que se prevé que El Niño dure hasta el otoño austral de 2027.

Con la certeza de que el fenómeno ya está en desarrollo, pero con las dudas respecto a cuán intenso será y cuánto tiempo se prolongará, tanto la ciudadanía como los sectores productivos del país deberán estar atentos a su evolución.

Sin embargo, lo ocurrido antes puede dar cuenta de cómo la economía al menos podría resentirse.

Y las empresas están analizando riesgos y adelantándose para aminorar impactos, especialmente en aquellas zonas geográficas que normalmente son afectadas: norte y centro-sur de Chile.

Pesca, la que recibe el primer golpe
Como El Niño es un fenómeno que parte en el océano, son justamente los sectores asociados al mar, como la pesca, los que observan sus primeros efectos. El sector asume que El Niño es un fenómeno recurrente, que se ve cada cierto número de años -6 o 7 años en general, pero esta vez el último fue en 2023-24-, por lo que saben a qué atenerse.

‘Lo que se afecta principalmente es a la zona norte, donde se captura anchoveta. Primero le afecta a Perú y luego a Chile’, explica Héctor Bacigalupe, gerente general de Sonapesca.

Ante el calentamiento del oceáno, los bancos de anchoveta, la pesca más utilizada para harina de pescado, viajan desde Perú al sur en busca de mejor temperatura y salinidad. Y cuando las condiciones impactan al norte de Chile, los cardúmenes se van a profundidades mayores, por lo que no se puede capturar.

‘El año de El Niño es muy malo en captura, puede bajar en 70% la anchoveta en el norte’, dice Bacigalupe.

Según un estudio del Instituto de Fomento Pesquero del 2017 sobre la evolución de captura de anchoveta, en los años cuando se ha producido El Niño las capturas han descendido violentamente: 1982-83, 1987, 1997-98, 2002-03 y 2015-16. Esta última temporada marcó un mínimo de 236 mil toneladas, su peor año desde 1997-98, cuando registró 141 mil toneladas.

En Sonapesca explican que, dada la reducción de los desembarques en estos eventos, las flotas deben destinar más esfuerzo para localizar los cardúmenes.

Para ello, empresas como Corpesca, la mayor pesquera del norte, filial de Empresas Copec, ha incorporado tecnología: un modelo predictivo que permite determinar las áreas con mayor probabilidad de pesca, a través de una plataforma de big data que integra variables como datos satelitales, biológicos, de navegación, geográficos y pesqueros.

Ahora, en la industria dicen, y las estadísticas los acompañan, que cuando una mala temporada como la de El Niño pasa, al año siguiente viene uno normal o incluso uno muy bueno. ‘Es algo con lo que la industria ha sabido convivir’, asegura Bacigalupe.

El problema es que el fenómeno no sólo afecta al norte, sino también a la zona centro-sur, donde el 85% de la operación pesquera es de jurel. Y esta especie ha exhibido un comportamiento anormal durante la temporada de pesca hoy en desarrollo, que ha implicado que los industriales han capturado sólo el 30% de la cuota asignada. Una situación que aunque no se plantea como consecuencia directa de El Niño, ya ocurrió en 2015, justo antes de que se produjera el fenómeno.

‘Desde diciembre de 2025 comenzamos a observar la presencia de aguas más cálidas frente a la costa chilena y también peruana, una condición oceanográfica anómala que modifica el hábitat habitual de especies pelágicas como el jurel y altera su distribución’, advierte el director ejecutivo del Instituto de Investigación Pesquera (Inpesca), Aquiles Sepúlveda.

El alza de la temperatura superficial provoca la migración de los bancos de jureles en busca de más profundidad o de aguas más frías, como ocurrió en 2016.

‘En estos últimos dos meses, hemos visto algunas señales preocupantes en la pesquería de la anchoveta del norte y en el jurel en la zona centro-sur’, advierte Ricardo García, gerente general de Camanchaca. ‘La mayor temperatura ha hecho que los peces se dispersen y busquen la temperatura que les corresponde, a mayor profundidad, lejos del alcance de la pesca’, acota. Cuenta que en las zonas habituales de trabajo ahora se observan peces pequeños que no pueden capturarse, lo que ha afectado su operación: una disminución del 50% frente al nivel de un año normal, que los obligó a cerrar la planta de conserva de jurel en Coronel. ‘Este fenómeno de El Niño no se presentaba con esta magnitud, desde 1997’, asegura.

Ahora, en la pesca más asociada al consumo humano cotidiano, como la merluza, no se observan afectaciones hasta ahora. ‘Normalmente, los fenómenos oceanográficos que ocurren en la superficie no afectan el fondo, son dinámicas oceanográficas distintas’, explica Marcel Moenne, gerente general de Pacific Blu.

Tampoco se prevé impactos en mariscos, salvo en ostiones, que, cuando sube la temperatura del mar, reacciona con una alta reproducción, lo que podría generar sobreoferta y un impacto sobre el precio, explica Bacigalupe.

Salmón, a la expectativa
Anteriores ocurrencias de El Niño han modificado ‘las condiciones oceanográficas a través de múltiples mecanismos: alzas de temperatura superficial del mar, reducción del oxígeno disuelto, proliferación de floraciones algales nocivas y alteraciones en la circulación de masas de agua’, explica el gerente general de SalmonChile, Tomás Monge.

La industria salmonera ha sufrido las consecuencias de estas condiciones, especialmente en la fase de cultivo de mar, que es cuando se concentra la mayor biomasa de salmones. Ante escenarios de reducción de oxígeno o de floraciones de algas nocivas, están expuestos a grandes mortalidades de peces, como la ocurrida en Chiloé, que alcanzó las 40 mil toneladas, en 2016, justamente en un año con presencia de El Niño.

Esa temporada fue la de peor producción salmonera de los últimos 10 años, con sólo 728 mil toneladas. En 2025, registró un récord de 1,14 millón de toneladas.

Ante la certeza de encontrarse frente al fenómeno climático y tras las graves crisis que les tocó enfrentar, el sector ha debido desarrollar planes de prevención.

‘La industria trabaja sobre la base de información proveniente de organismos técnicos, reportes meteorológicos y oceanográficos, además del monitoreo propio que realizan las empresas en sus operaciones. Esto permite anticipar escenarios, reforzar medidas de vigilancia y mantener una mirada preventiva frente a eventuales cambios en las condiciones ambientales’, explica Alejandra Bustamante, directora de estudios aplicados del Consejo del Salmón.

Por ejemplo, en Salmonchile presentan su Programa de Monitoreo de Fitoplancton, que cuenta con un centenar de estaciones de muestreo, desde la Región de Los Lagos hasta las zonas más australes, que permite identificar tempranamente floraciones algales riesgosas.

Además, se han ido realizando actividades de coordinación con autoridades, como la semana pasada, cuando en Aysén se realizó un simulacro de una mortalidad masiva de salmones.

Eléctricas en la incertidumbre
Un sector que depende de cómo se comporte El Niño en términos de precipitaciones, es decir, cuándo y cuánto llueva en la zona centro-sur del país, es el de la generación eléctrica, a través de centrales hídricas.

Porque si el agua cae masivamente en el periodo tradicional, es decir, entre julio y septiembre, podría mejorar de manera importante la capacidad de los embalses, asegurando energía para la temporada seca, con buenas reservas de nieve en la cordillera para la época de deshielos, que parte en octubre.

Pero si las lluvias tardan en llegar y se concentran a fines de año, podrían generar complejidades, pues se dificulta su almacenaje y amenaza con vertimientos.

Una fuente especializada de una eléctrica comenta que como hoy el fenómeno se manifiesta débil y ‘se proyecta que su mayor desarrollo ocurra hacia fines de año, fuera de la temporada de precipitaciones más relevantes, se estima un aumento moderado de lluvias durante la segunda mitad del invierno’.

Previendo una temporada de lluvias retrasada, los embalses actualmente se encuentran bajos, por lo que cuentan con la capacidad de almacenamiento suficiente para enfrentar eventuales crecidas, según comentan en la industria.

El Coordinador Eléctrico Nacional cuenta, en todo caso, con un sistema de proyección de caudales con siete días de adelanto, lo que permite advertir en caso de superávit de agua. Y ante crecidas, es rol de la Dirección General de Aguas con las empresas coordinar una posible apertura de compuertas, para aminorar el riesgo de inundaciones.

Agro, lluvias para bien o para mal
Una posible crecida de río podría golpear a un rubro que depende mayoritariamente del clima: la agricultura, y dentro de ella, principalmente la frutícola, que se concentra en la zona centro-sur, donde El Niño normalmente golpea con lluvias violentas.

Entre los productores de fruta, la preocupación es grande, dice el presidente de Fedefruta, Víctor Catán.

Porque si se cumple el escenario que auguran, de precipitaciones fuertes a partir de agosto y hasta noviembre, la fruta exportable podría presentar daños en su floración e incluso en su cosecha temprana. Claro, si las lluvias son en invierno, es lo normal, y siempre es gratificante tener agua en abundancia para regar los campos.

‘Si las lluvias se producen antes de la floración, no produce tanto daño, pero si son durante la floración, se producen problemas de hongos’, dice Antonio Walker, presidente de la SNA y fruticultor. ‘Y si El Niño llega después de la floración (entre agosto y octubre), tiene un impacto importante en la calidad de toda la fruta: la posibilidad de tener pudriciones, fruta blanda o con machucones son muy altas’, agrega.

Una de las situaciones más adversas es la expansión de hongos, que se multiplican en ambientes húmedos. Y las eventuales inundaciones.

Walker comenta que, entre la fruta, la que posee carozo es más sensible a la humedad excesiva, como la cereza, duraznos, ciruelas o damascos, que las rosáceas, como la manzana o la pera. También son sensibles la uva tanto de mesa como vinífera.

Cuando se presentó El Niño la última vez, en la temporada 2023-24, las pérdidas sólo en cerezas fue del orden del 25% de la producción, especialmente en las variedades más tempranas. Y hubo pérdidas totales en especies como uva de mesa por inundaciones.

Y si se considera que después de las lluvias, vienen heladas, si estas se producen más hacia fines de año, ‘el daño podría ser terrible’, dice Catán.

Por ello, se está sugiriendo a los productores elaborar estrategias preventivas con medidas como aplicación de fungicidas para evitar los hongos así como limpieza de canales y desagües para aminorar las posibles inundaciones.

Bosques: se agudizan los incendios
La industria forestal, pese a que recibe bien la lluvia pues sus bosques sólo se riegan con ella, también corre riesgos. Por dos escenarios que puede traer consigo El Niño.

Las mayores lluvias provocan mayor desarrollo de pastizales, que es una reserva de combustible en caso de fuego. ‘Un periodo más lluvioso puede generar más pastizal y cierto material fino, que podría ser condición más propicia para la propagación de los incendios, lo que requiere más protección silvícola’, explican desde Arauco.

Y normalmente, el fenómeno eleva las temperaturas en el verano, añadiendo otro factor de riesgo para una temporada de incendios que normalmente llega hasta marzo, pero que podría prolongarse hasta mayo del próximo año.

‘En una condición climática de Niño, tiende a ocurrir que los parámetros críticos se agregan y son muy explosivos: los incendios tienden a ser mucho más grandes y las propagaciones son mucho más rápidas’, advierte Rafael Correa, gerente de bosques Chile en CMPC.

Y en un país en que las condiciones climáticas se suman a una alta intencionalidad, la cantidad de focos se puede tornar inmanejable, pese al combate conjunto de los siniestros entre privados y el Estado.

Por ello, ambas compañías, las mayores forestales del país, han debido desarrollar fortaleza de prevención y combate, invirtiendo en equipos y tecnología, pero también en limpieza de desechos forestales y pastizales para evitar al máximo la carga de combustible. E incluso en estrategias casi bélicas para anticiparse a posibles incendios, como los llamados copamientos, explica Correa de CMPC, donde la firma concentra sus recursos en determinados lugares que la tecnología le ha señalado como los más probables donde pueda ocurrir un incendio.

Chile: Conectagro abre espacio a soluciones agritech para transformar productividad y sostenibilidad del agro

La iniciativa de la Sociedad Nacional de Agricultura, junto a SQM Yodo Nutrición Vegetal, busca emprendimientos en etapa de prototipo que aporten innovación, competitividad y sostenibilidad a la industria agrícola, con un premio de $10 millones, mentorías y espacios de trabajo.
La innovación tecnológica sigue ganando terreno como una herramienta clave para enfrentar los nuevos desafíos de la agricultura chilena. En ese contexto, la Sociedad Nacional de Agricultura, SNA, junto a SQM Yodo Nutrición Vegetal, impulsa una nueva edición del Desafío Conectagro, iniciativa orientada a identificar, visibilizar y fortalecer emprendimientos agritech con soluciones capaces de generar impacto en la productividad, competitividad y sostenibilidad del sector agrícola.

La convocatoria está dirigida a emprendedores que se encuentren en fase de probar o mejorar un prototipo para una solución tecnológica aplicada al agro. El objetivo es apoyar ideas innovadoras que contribuyan al desarrollo de una agricultura más eficiente, sustentable y vinculada a la producción de alimentos saludables.

El ganador del desafío podrá acceder a un premio de $10 millones, espacios de trabajo por seis meses y asesoría especializada para mejorar su pitch, además de mentorías y redes de contacto con actores vinculados al rubro agrícola.

El Desafío Conectagro busca tecnologías que aporten soluciones concretas a los principales retos de la agricultura actual. Entre ellos destacan la necesidad de producir más y mejor, enfrentar los efectos del cambio climático, reducir impactos ambientales, mejorar procesos productivos y avanzar hacia modelos más sostenibles.

La plataforma convoca especialmente a emprendimientos que generen un impacto positivo en la industria agrícola y, en particular, en la producción de alimentos sustentables y saludables.

Para productores, exportadores y empresas agrícolas, este tipo de iniciativas cobra relevancia en un escenario donde la competitividad ya no depende únicamente de la escala productiva, sino también de la incorporación de tecnología, eficiencia en el uso de recursos, trazabilidad, sustentabilidad y capacidad de adaptación a mercados más exigentes.

 

Premio, mentorías y apoyo para escalar soluciones

El programa contempla un componente financiero, pero también un fuerte acompañamiento técnico y comunicacional. Además del premio de $10 millones, el proyecto ganador accederá a seis meses de trabajo en espacios de la SNA y asesoría para fortalecer su propuesta de valor y mejorar la presentación de su solución ante potenciales socios, clientes o inversionistas.

Durante el proceso, los emprendimientos seleccionados participan en una etapa de fortalecimiento basada en mentorías personalizadas. Cada proyecto recibe el apoyo de un mentor asignado de acuerdo con sus necesidades específicas, ámbitos de desarrollo y oportunidades de crecimiento. Postulaciones hasta el 31 de julio aquí Ver bases aquí

La generación de redes es uno de los ejes centrales del desafío, ya que permite conectar a los emprendedores con empresarios del rubro, especialistas, instituciones y potenciales aliados para llevar sus soluciones al campo.

El proceso considera una final en vivo, donde los tres proyectos seleccionados deben presentar un pitch de cuatro minutos, con posibilidad de apoyo audiovisual. Las propuestas son evaluadas por un jurado compuesto por actores relevantes del sector público y privado vinculados a la agricultura.

La instancia busca poner en vitrina soluciones con potencial de escalamiento, validación comercial e impacto sectorial. Para los emprendedores, representa una oportunidad de visibilización frente a la industria; para el agro, una puerta de entrada a nuevas herramientas que pueden mejorar la forma de producir, gestionar y comercializar.

 

SNA: una oportunidad para escalar desarrollos tecnológicos

Desde la Sociedad Nacional de Agricultura, su presidente Antonio Walker destacó el rol de Conectagro como puente entre el talento emprendedor y las necesidades del sector agrícola.

“Conectagro es una iniciativa de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), con el apoyo de SQM Yodo Nutrición Vegetal, promueve la conexión entre innovación, tecnología y sector agrícola. Representa una valiosa oportunidad para que emprendedores en etapa de prototipo accedan a apoyo técnico, financiero y de redes, permitiendo escalar sus desarrollos y generar un real impacto en el agro chileno”, señaló Walker.

Esta convocatoria consolida a Chile como un referente en innovación tecnológica aplicada a la agricultura, promoviendo soluciones que fortalecen la productividad, competitividad y sostenibilidad del sector, con énfasis en la adaptación al cambio climático y en la producción de alimentos saludables y sustentables.

Postulaciones aquí . Ver bases aquí
Desde 2021, la SNA impulsa Conectagro como una plataforma orientada a promover la innovación en el sector agrícola. A la fecha, el desafío ha reconocido emprendimientos como AgroMatch, Ciencia Pura, Neltume y miido.cl, soluciones que han buscado aportar a distintos ámbitos del ecosistema agroalimentario.

En su quinta edición, el Desafío Conectagro reafirma la importancia de apoyar tecnologías que puedan ser aplicadas directamente en el campo y que respondan a las necesidades reales de productores, empresas agrícolas y cadenas de valor.

Además, la iniciativa ha permitido movilizar redes de mentores, financiamiento y colaboración público-privada, elementos clave para que los emprendimientos pasen desde una buena idea o prototipo hacia una solución implementable.

 

Hera Materials: innovación en envases sustentables

Como antecedente del impacto de la iniciativa, en la quinta edición del Desafío Conectagro la startup Hera Materials resultó ganadora con una propuesta enfocada en soluciones de embalaje sustentable. La empresa desarrolla alternativas biomiméticas, reciclables, compostables y de baja huella de carbono para sustituir plásticos de un solo uso.

El caso refleja una de las líneas de mayor interés para el agroexportador: el desarrollo de envases y materiales que respondan a las exigencias ambientales de los mercados internacionales, reduzcan residuos y acompañen la transición hacia cadenas de suministro más sostenibles.

El avance de soluciones agritech se ha vuelto una prioridad para el sector agrícola chileno. La escasez hídrica, los mayores costos, la presión por producir con menor impacto ambiental, la necesidad de trazabilidad y las exigencias de consumidores y mercados obligan a acelerar la incorporación de tecnología.

En ese escenario, iniciativas como Conectagro cumplen un rol articulador. No solo premian a un emprendimiento, sino que conectan ideas con productores, empresas, mentores y entidades que pueden facilitar su validación y escalamiento.

Para productores y exportadores, este tipo de espacios permite conocer nuevas soluciones, anticipar tendencias y participar en un ecosistema donde la innovación puede transformarse en una ventaja competitiva.

Conectagro se instala así como una plataforma estratégica para acercar el mundo emprendedor al agro, impulsar tecnologías aplicables al campo y fortalecer una agricultura chilena más productiva, sustentable y preparada para los desafíos del futuro. Postulaciones aquí . Ver bases aquí

 

 

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